Un ensayo clínico liderado por investigadores de Dartmouth demuestra que este asistente conversacional puede reducir significativamente los síntomas de depresión, ansiedad y trastornos alimentarios, generando vínculos emocionales comparables a la terapia.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Dartmouth ha llevado a cabo el primer ensayo clínico con un chatbot terapéutico basado en inteligencia artificial generativa. Los resultados muestran que el uso de este asistente conversacional, denominado Therabot, se asoció a mejoras significativas en los síntomas de los participantes.
El ensayo incluyó a más de un centenar de personas de diferentes puntos de Estados Unidos, todas ellas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor, ansiedad generalizada o un trastorno de la conducta alimentaria. A través de una app móvil, los participantes mantenían conversaciones escritas con el chatbot, ya fuera en respuesta a preguntas sobre su estado emocional o iniciando espontáneamente una charla cuando necesitaban apoyo. Therabot, diseñado a partir de principios de psicoterapia y terapia cognitivo-conductual, fue desarrollado en el Laboratorio de Inteligencia Artificial y Salud Mental de Dartmouth con el respaldo continuo de profesionales de la psicología y la psiquiatría, reporta Consalud.
“Las mejoras en los síntomas que observamos fueron comparables a lo que se informa para la terapia ambulatoria tradicional, lo que sugiere que este enfoque asistido por IA puede ofrecer beneficios clínicamente significativos”, afirma Nicholas Jacobson, autor principal del estudio y profesor asociado de ciencia de datos biomédicos y psiquiatría. En su opinión, se trata de una herramienta prometedora para ampliar el acceso a la salud mental en contextos donde los recursos profesionales son limitados. “No hay sustituto para la atención presencial, pero no hay suficientes proveedores para todos”, señala. En Estados Unidos, se estima que por cada profesional disponible hay más de 1.600 personas que padecen depresión o ansiedad.
“No hay sustituto para la atención presencial, pero no hay suficientes proveedores para todos”
Uno de los descubrimientos más llamativos del estudio fue la conexión emocional que los usuarios llegaron a establecer con el chatbot. Según explica Jacobson, les sorprendió que muchas personas interactuaran con Therabot como si se tratara de una figura cercana, casi como un amigo, generando lo que parecía una auténtica relación con el sistema. Las conversaciones no se limitaban a contestar a las indicaciones del programa, sino que, en muchos casos, eran los propios participantes quienes tomaban la iniciativa de escribirle, incluso durante la noche.
El estudio reveló mejoras sustanciales entre quienes padecían depresión, ansiedad o preocupaciones relacionadas con la imagen corporal. Muchos participantes no estaban recibiendo tratamiento médico ni psicológico en el momento del ensayo, lo que refuerza el valor potencial de herramientas accesibles como esta. Tras cuatro semanas de uso, y una segunda evaluación cuatro semanas después, las mejorías fueron consideradas clínicamente significativas. “Estamos hablando de brindar a las personas el equivalente al mejor tratamiento disponible en el sistema de salud, en períodos más cortos”, añade Jacobson.
Michael Heinz, primer autor del estudio y psiquiatra adjunto en el Centro Médico Dartmouth Hitchcock, señala que, a pesar de los buenos resultados, la supervisión sigue siendo esencial. “Si bien estos resultados son muy prometedores, ningún agente de IA generativa está listo para operar de forma totalmente autónoma en el ámbito de la salud mental, donde podría encontrarse con una amplia gama de escenarios de alto riesgo”, advierte. Heinz subraya que es indispensable establecer parámetros rigurosos de seguridad, eficacia y tono terapéutico, así como contar con profesionales preparados para intervenir ante cualquier situación de riesgo.
«Si bien estos resultados son muy prometedores, ningún agente de IA generativa está listo para operar de forma totalmente autónomo»
El chatbot, en ese sentido, fue programado para identificar posibles señales de crisis, como pensamientos suicidas, y redirigir al usuario con solo pulsar un botón a los servicios de emergencia o líneas de ayuda en crisis. Aunque en el ensayo no se observaron incidentes graves, el equipo estaba capacitado para responder de forma inmediata si surgía alguna situación crítica.
“Therabot no se limita a una oficina y puede ir a cualquier lugar que vaya un paciente. Estaba disponible las 24 horas para los desafíos que surgían en la vida diaria y podía guiar a los usuarios en estrategias para abordarlos en tiempo real”, explica Heinz. Sin embargo, advierte: “La característica que permite que la IA sea tan efectiva es también lo que le confiere su riesgo: los pacientes pueden decirle cualquier cosa, y él puede responder cualquier cosa”.
Tras años de investigación y evaluación progresiva, el equipo de Dartmouth considera que los resultados de este ensayo marcan un hito en el uso de IA generativa en salud mental. No como reemplazo, sino como una nueva forma de extender la atención terapéutica a quienes no acceden al sistema tradicional.
































