El Foro Farmacéutico de las Américas de la Federación Farmacéutica Internacional (FIP-FFA) presentó la “Hoja de ruta para el avance de la farmacia comunitaria en América Latina: una visión regional para la evolución de la atención sanitaria hacia 2030”, resultado de un trabajo colectivo de organizaciones farmacéuticas de toda América Latina, entre ellas la COFA, y en estrecha alineación con la FIP.
Luego del análisis de la información proporcionada por las distintas entidades farmacéuticas de la Región de las Américas, se destacan las siguientes conclusiones:
Desigualdad regional: Existen profundas disparidades en la densidad de profesionales y en las normativas que rigen la farmacia.
Presencia del farmacéutico: Es imperativo establecer la obligatoriedad de la presencia de al menos un farmacéutico durante el 100% del horario de atención como base para la seguridad del paciente y el reconocimiento del rol social comunitario.
Farmacia como centro de salud: La farmacia comunitaria debe consolidarse como centro de salud de cercanía, no solo como un eslabón comercial. Se recomienda implementar un Paquete Mínimo de Servicios Farmacéuticos (PMSF) que incluya desde conciliación de medicación hasta servicios avanzados como inmunización, pruebas rápidas y prescripción farmacéutica, garantizando sostenibilidad financiera.
Reforma educativa: Es necesario alinear los programas de grado y posgrado con competencias clínicas avanzadas, atención primaria y educación interprofesional. El DPC debe ser obligatorio para la renovación de licencia.
Registro de intervenciones: La documentación sistemática y digitalizada de los servicios farmacéuticos permitirá generar indicadores de impacto clínico y económico, fortaleciendo la incidencia política y el reconocimiento social.
Integración en equipos de salud: Para mejorar resultados en enfermedades crónicas no transmisibles, el farmacéutico debe integrarse formalmente a los equipos de salud mediante protocolos de derivación y comunicación bidireccional.
Seguridad en la venta de medicamentos: Restringir la venta de medicamentos fuera de farmacias y regular estrictamente el mercado online.
Participación política activa: La inclusión del farmacéutico en foros de decisión, comités de medicamentos y procesos legislativos es indispensable para garantizar la seguridad del paciente y el uso racional de medicamentos.
El fortalecimiento de la farmacia comunitaria requiere una estrategia integral que articule educación, práctica profesional y regulación, a fin de responder de manera eficaz a los desafíos de salud de la región para el año 2030.
Llamado a la acción
A partir de los hallazgos y recomendaciones presentadas, resulta imprescindible avanzar hacia la implementación de medidas concretas que consoliden el rol sanitario de la farmacia comunitaria en la Región de las Américas. Los países deben priorizar el establecimiento de marcos regulatorios que garanticen la presencia del farmacéutico durante todo el horario de atención, reconozcan sus incumbencias profesionales y aseguren estándares de calidad orientados a la seguridad del paciente. Asimismo, es fundamental impulsar el desarrollo e implementación de un paquete mínimo de servicios farmacéuticos sostenibles, integrados a la atención primaria de la salud, con mecanismos de financiamiento adecuados y sistemas de registro que permitan evidenciar su impacto clínico, económico y social.
En este contexto, el fortalecimiento del Desarrollo Profesional Continuo, la actualización de los programas de formación y la incorporación de competencias en comunicación, práctica colaborativa e incidencia política resultan elementos clave para responder a las necesidades actuales de la población.
Del mismo modo, se insta a los países a promover activamente la integración del farmacéutico en los equipos de salud, su participación en los espacios de toma de decisiones y el fortalecimiento de campañas institucionales que posicionen a la farmacia como un centro de salud de cercanía.
Paralelamente, es necesario reforzar la regulación de la venta de medicamentos fuera de farmacias y en entornos digitales, garantizando que toda dispensa se realice bajo supervisión profesional.
Trabajo regional
El lanzamiento de esta hoja de ruta es fruto de más de dos años de trabajo continuo. Incluyó consultas con países de toda la región, el análisis de contextos y realidades nacionales, reuniones regionales y debates colaborativos orientados no solo a identificar los desafíos actuales que enfrenta la farmacia comunitaria, sino también a definir las transformaciones necesarias para que la profesión responda con mayor eficacia a las necesidades cambiantes de las personas, las comunidades y los sistemas de salud de cara al año 2030. En representación de la Argentina, este trabajo fue desarrollado por los farmacéuticos Jorge Schlottke y Gabriel Molina, de acuerdo a PM Farma.
La hoja de ruta busca ir más allá del diagnóstico de problemas para ofrecer un marco regional de acción y transformación. Identifica áreas prioritarias para fortalecer la farmacia comunitaria, desarrollar la fuerza laboral farmacéutica, ampliar los servicios profesionales, aumentar la integración de los farmacéuticos en los sistemas de salud y apoyar el desarrollo de marcos normativos y de políticas que hagan posible esta evolución.
La región abarca países con sistemas de salud, modelos farmacéuticos, marcos normativos, niveles de desarrollo profesional y capacidades para prestar servicios farmacéuticos muy diversos. La hoja de ruta reconoce esta diversidad, al tiempo que identifica una visión compartida sobre la contribución que la farmacia comunitaria puede aportar a la salud y el bienestar de la población latinoamericana para el año 2030.
La hoja de ruta está estrechamente alineada con el Plan Estratégico de la FIP para 2025-2030 y con los Objetivos de Desarrollo de la FIP. Representa un esfuerzo por adecuar las prioridades mundiales a un marco regional para la farmacia comunitaria que sea realista y aplicable a las circunstancias específicas de cada uno de los países latinoamericanos.
Para el Foro Farmacéutico de las Américas, el próximo desafío consistirá en transformar esta visión compartida en acciones concretas, iniciativas y avances medibles a nivel regional y nacional, trabajando junto a las organizaciones miembros y la FIP.































