Expertas explican cómo reconocer las necesidades del recién nacido, evitar mitos sobre la lactancia y construir una red de apoyo para la madre.
Santo Domingo.– El primer mes de vida representa una etapa de adaptación tanto para el recién nacido como para la madre. La alimentación a libre demanda, el contacto piel con piel, el descanso seguro y el acompañamiento familiar son algunos de los aspectos fundamentales para favorecer una lactancia materna adecuada.
Estos temas fueron abordados durante el taller “Lactancia Materna: Conversaciones que transforman”, auspiciado por Primera ARS, Laboratorios Mallén y Natalben Lactancia, en el cual participaron la doctora Martha Nina, la consultora Ninette López y la asesora en lactancia materna Laura Sánchez.

Las especialistas destacaron la importancia de que las madres y sus familias reciban información basada en evidenciapara afrontar las primeras semanas sin dejarse llevar por mitos, recomendaciones contradictorias o presiones del entorno.
El recién nacido no siempre sigue horarios
Durante las primeras semanas, los bebés alimentados con leche materna pueden solicitar el pecho con una frecuencia variable. Algunas tomas pueden ocurrir con pocos minutos de diferencia y otras estar más espaciadas.
Por ello, las expertas recomendaron evitar expectativas rígidas sobre horarios durante esta etapa y prestar atención a las señales de hambre del bebé.
Entre las señales tempranas se encuentran los movimientos al despertar, la apertura de la boca, los movimientos de búsqueda con la cabeza, llevarse las manos a la boca y mostrar una inquietud progresiva.
El llanto suele aparecer como una señal más tardía de hambre, por lo que identificar las señales iniciales puede facilitar una alimentación más tranquila.
La segunda noche puede ser más demandante
Uno de los momentos que puede generar preocupación en las familias es la segunda noche después del nacimiento.
El recién nacido puede mostrarse más inquieto, demandar con mayor frecuencia el contacto físico y solicitar el pecho repetidamente. Este comportamiento puede formar parte de la adaptación normal de los primeros días.
El contacto piel con piel también cumple una función importante. Además de favorecer el vínculo, ayuda al recién nacido a mantener su temperatura y puede facilitar el inicio de la lactancia.
El calostro es suficiente para las necesidades iniciales
El calostro, producido durante los primeros días después del nacimiento, es una leche de composición particularmente rica en proteínas, factores inmunológicos y otros componentes importantes para el recién nacido.
Aunque se produce en pequeñas cantidades, estas responden a las necesidades del bebé durante los primeros días de vida.
Uno de los principales mitos abordados durante el taller fue la creencia de que el calostro “no llena” al recién nacido. Las especialistas explicaron que su volumen reducido es adecuado para el tamaño del estómago del bebé en esta etapa.
La producción de leche posteriormente aumenta y responde, en buena medida, al estímulo frecuente del pecho.
La producción de leche depende del estímulo
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue que la frecuencia y eficacia de la extracción de leche del pecho desempeñan un papel fundamental en la regulación de la producción.
Por esta razón, introducir agua, infusiones u otros alimentos de manera temprana puede reducir la frecuencia de las tomas y, consecuentemente, disminuir el estímulo necesario para mantener la producción.
Para los bebés menores de seis meses, la recomendación general es mantener lactancia materna exclusiva, salvo que exista una indicación médica para utilizar alimentación suplementaria.
Mitos que todavía rodean la lactancia materna
Durante el taller se analizaron algunas de las creencias más frecuentes que pueden generar inseguridad en las madres.
“No tengo suficiente leche”
La percepción de que la madre no produce suficiente leche es una de las preocupaciones más comunes durante las primeras semanas, expresó la consultora internacional Ninette López.
Sin embargo, la valoración de una lactancia adecuada no debe basarse únicamente en cuánto tiempo permanece el bebé en el pecho o en la sensación de los senos. Deben considerarse elementos como la ganancia de peso, la eliminación urinaria y fecal, la transferencia efectiva de leche y el estado general del bebé.
Ante dudas sobre la alimentación del recién nacido, las especialistas recomendaron consultar con el pediatra o con un profesional capacitado en lactancia.
“El tamaño del pecho determina la cantidad de leche”
El tamaño de los senos no determina por sí solo la capacidad de producir leche. La producción está relacionada principalmente con el tejido glandular y con el mecanismo de estimulación y extracción frecuente de leche.
“El bebé necesita agua cuando hace calor”
Otro mito frecuente es que un bebé que recibe lactancia materna necesita agua adicional cuando las temperaturas son elevadas.
En general, durante los primeros seis meses, un bebé sano que recibe lactancia materna exclusiva no necesita agua, infusiones ni otros líquidos, salvo indicación médica específica.
“La leche materna es demasiado aguada”
La apariencia de la leche puede variar durante una misma toma y a lo largo del día. Esto no significa que sea de mala calidad o que no alimente al bebé.
Más que evaluar la leche por su aspecto, la atención debe centrarse en que exista una buena técnica de lactancia, una transferencia adecuada y signos de crecimiento y alimentación apropiados.
Qué debe comer la madre durante la lactancia?
Las especialistas enfatizaron que la madre lactante necesita una alimentación variada y suficiente, principalmente para cuidar su propia salud y bienestar.
No existe una dieta universal que garantice una mayor producción de leche. La estimulación frecuente y eficaz del pecho es un factor mucho más importante para mantener la producción.
En ausencia de indicaciones médicas particulares, la madre no necesita eliminar de manera rutinaria determinados alimentos.
El consumo de alcohol debe evitarse o manejarse siguiendo recomendaciones sanitarias específicas, mientras que la cafeína debe mantenerse en cantidades moderadas. También es importante consultar antes de consumir determinadas hierbas, suplementos o preparados comercializados para aumentar la producción de leche.
Cuidados esenciales del recién nacido
La lactancia forma parte de un conjunto de cuidados que contribuyen a la seguridad del bebé durante las primeras semanas.
Dormir boca arriba
Para dormir, el recién nacido debe colocarse boca arriba sobre una superficie firme y plana, sin almohadas, cojines, posicionadores, mantas sueltas ni protectores acolchados de cuna.
Estas medidas forman parte de las recomendaciones de sueño seguro para reducir el riesgo de muerte súbita y otros eventos relacionados con el sueño, aconsejó la Dra. Nina.
Evitar el sobrecalentamiento
Los recién nacidos tienen dificultades para regular su temperatura, pero en ambientes cálidos también existe riesgo de sobrecalentamiento.
En lugar de valorar la temperatura del bebé por sus manos o pies —que pueden sentirse fríos normalmente—, es preferible comprobar zonas como el pecho o la espalda.
El contacto piel con piel, cuando se realiza de manera segura y con supervisión adecuada, puede ayudar a la regulación térmica.
Cuidado del cordón umbilical
El cordón umbilical debe mantenerse limpio y seco y evitarse la humedad prolongada. Mantenerlo fuera del pañal puede ayudar a prevenir que se moje con orina.
Las recomendaciones específicas sobre el uso de antisépticos pueden variar según el contexto y las indicaciones del pediatra o del centro donde se atienda al recién nacido.
Baño
No es necesario bañar al recién nacido diariamente. La frecuencia puede adaptarse a sus necesidades y al entorno.
Cuando se realice el baño, debe utilizarse agua segura y comprobar previamente que la temperatura sea adecuada para evitar quemaduras o enfriamiento.
Cuándo introducir el biberón o el extractor?
Las expertas recomendaron evitar la introducción innecesaria de fórmula o biberón durante las primeras semanas, especialmente cuando la lactancia todavía no está establecida.
La decisión de utilizar fórmula infantil debe responder a una necesidad clínica o a una decisión informada de la familia, idealmente con acompañamiento profesional.
En cuanto al extractor de leche, no existe una fecha universal que determine cuándo debe comenzar a utilizarse. Puede ser una herramienta muy útil cuando existe una indicación o necesidad concreta, pero su uso debe adaptarse a cada madre y, cuando sea necesario, contar con orientación profesional.
La familia también “amamanta”
Uno de los mensajes centrales del taller fue que la lactancia no es responsabilidad exclusiva de la madre.
La pareja y la familia pueden desempeñar un papel determinante para que la madre tenga tiempo, descanso y apoyo emocional, aseguró la consultora certificada en lactancia, Laura Sánchez.
Entre las formas concretas de ayudar están asumir tareas domésticas, cuidar a otros hijos, facilitar agua o alimentos durante las tomas, proteger los momentos de descanso y evitar comentarios que generen inseguridad.
También es recomendable que la familia conozca las señales tempranas de hambre del bebé para facilitar una respuesta oportuna.
Las especialistas aconsejaron que la red de apoyo comience a informarse durante el embarazo y no espere al posparto para aprender cómo acompañar a la madre.
Cómo saber si la lactancia marcha adecuadamente?
Entre los elementos que pueden orientar sobre una alimentación adecuada se encuentran:
* Ganancia de peso acorde con la evolución esperada.
* Eliminación urinaria y fecal apropiada para la edad.
* Transferencia efectiva de leche durante las tomas.
* Estado general y nivel de alerta adecuados.
* Evolución satisfactoria en los controles pediátricos.
Ante dudas sobre la cantidad de leche, el peso, la frecuencia de las tomas, la hidratación o el comportamiento del bebé, se recomienda consultar con el pediatra o un profesional capacitado en lactancia.
Lactancia materna: información, paciencia y apoyo
La doctora Martha Nina destacó que la lactancia materna representa mucho más que alimentación: también contribuye al vínculo, la protección y la seguridad del recién nacido.
La consultora y especialista en lactancia materna Ninette López señaló que uno de los mitos que más afecta a las madres es pensar que no tienen suficiente leche, mientras que la asesora Laura recordó que, aunque la lactancia es un proceso natural, no siempre es automático y puede requerir aprendizaje, paciencia y acompañamiento.
El mensaje común de las expertas fue claro: las madres necesitan menos presión y más información fiable, apoyo familiar y acompañamiento profesional.
La lactancia puede convivir con diferentes estilos de vida y con la incorporación posterior al trabajo cuando existen planificación, apoyo y acceso a orientación adecuada.
La información correcta durante el embarazo y las primeras semanas de vida puede marcar una diferencia importante para que las familias enfrenten esta etapa con mayor confianza y seguridad.


































