El nombre del compuesto es ADRIANA y en los ensayos clínicos ha mostrado una extraordinaria eficacia. Además, no genera dependencia, ya que sigue una ruta distinta.
Un equipo de científicos de la Universidad de Kioto ha desarrollado un medicamento analgésico que podría transformar el abordaje del dolor agudo y crónico. El compuesto, denominado ADRIANA, ha mostrado en ensayos clínicos una eficacia comparable a la morfina, pero sin los riesgos asociados a los opioides como la dependencia o la depresión respiratoria.

El hallazgo supone una posible solución a uno de los mayores retos sanitarios de las últimas décadas: la crisis de los opioides. En países como Estados Unidos, el uso prolongado de analgésicos opioides ha generado un grave problema de salud pública. Este avance japonés podría allanar el camino hacia terapias del dolor más seguras y sostenibles, reporta el medio El Confidencial.
Un mecanismo de acción alternativo
El nuevo fármaco actúa a través de una ruta completamente distinta a la de los opioides tradicionales. En lugar de unirse a los receptores que provocan adicción, ADRIANA se basa en la modulación de la noradrenalina, una sustancia que el organismo libera en situaciones de alto estrés y que reduce la percepción del dolor.
Los investigadores descubrieron que al bloquear los receptores α2B-adrenérgicos, se estimula de forma natural la producción de noradrenalina, activando así los receptores α2A responsables del efecto analgésico, sin comprometer el sistema cardiovascular.
Ensayos clínicos con resultados positivos
Tras validar la seguridad del compuesto en modelos animales, el equipo realizó ensayos clínicos en humanos en el Hospital Universitario de Kioto. En las fases I y II, el fármaco fue administrado tanto a voluntarios sanos como a pacientes intervenidos por cáncer de pulmón, con resultados prometedores en cuanto a tolerancia y eficacia.
El siguiente paso será un ensayo clínico de mayor escala en Estados Unidos, en colaboración con la empresa BTB Therapeutics, una compañía derivada de la propia universidad, especializada en innovación farmacológica.
Para Masatoshi Hagiwara, profesor de la Universidad de Kioto y responsable del estudio, el desarrollo de ADRIANA representa «una oportunidad real para reducir el uso de opioides en la práctica clínica«. El objetivo es ampliar su aplicación a distintos tipos de dolor y facilitar su acceso a personas con enfermedades crónicas.






























