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Estigma por obesidad: especialistas advierten sobre su impacto en la salud mental y el acceso a atención

Se estima que el impacto económico global de esta enfermedad será de 4.32 billones de dólares. (Foto: Fuente Externa).

El especialista Marc Caballero Bartolí destaca que la discriminación y los prejuicios pueden afectar la salud mental y alejar a las personas de la consulta.

Barcelona, España.– Vivir con obesidad no implica únicamente enfrentar una enfermedad crónica. Para muchas personas, también significa convivir con prejuicios, comentarios, discriminación y barreras que pueden afectar su bienestar emocional y su relación con los servicios de salud.

El especialista Marc Caballero Bartolí, nutricionista clínico y dietista del Hospital Clínic de Barcelona, España, advierte sobre el impacto que puede tener el estigma asociado al peso y plantea la necesidad de cambiar la manera en que la sociedad y los profesionales sanitarios hablan y abordan la obesidad.

Marc Caballero Bartolí

Según Caballero Bartolí, el 78% de los pacientes reporta problemas de estrés postraumático derivados de experiencias estigmatizantes. El especialista sostiene que estas experiencias pueden favorecer aislamiento, baja autoestima y problemas de salud mental.

Este dato debe entenderse en el contexto de los resultados presentados por el especialista y no como una estimación universal aplicable a todas las personas con obesidad. La literatura científica, sin embargo, sí documenta una relación entre el estigma por peso y diferentes consecuencias psicológicas, incluyendo síntomas de depresión, ansiedad, estrés, aislamiento social y menor autoestima. 

El estigma como barrera para la atención médica

El prejuicio relacionado con el peso constituye una forma de discriminación documentada en diferentes ámbitos, incluidos el laboral, educativo, familiar y sanitario.

Un consenso internacional publicado en Nature Medicine en 2020, elaborado por un panel multidisciplinario de expertos y respaldado por organizaciones científicas, señaló que las personas con sobrepeso u obesidad pueden enfrentar discriminación y que el estigma puede producir consecuencias físicas y psicológicas, además de dificultar el acceso a una atención adecuada.

El documento también cuestionó la idea de que la obesidad pueda explicarse exclusivamente por decisiones individuales relacionadas con la alimentación y la actividad física. Según el consenso, la regulación del peso corporal involucra factores biológicos, genéticos y ambientales, por lo que reducir la enfermedad a una supuesta falta de voluntad simplifica un fenómeno mucho más complejo.

Caballero Bartolí sostiene que una proporción importante de pacientes ha experimentado situaciones negativas durante la atención sanitaria y cita el dato de que 74% se habría sentido maltratado por profesionales de la salud.

Estas experiencias pueden convertirse en una barrera para acudir nuevamente a consulta, especialmente cuando la persona anticipa comentarios relacionados con su peso o siente que sus otros problemas de salud serán atribuidos exclusivamente a la obesidad.

La obesidad no puede reducirse a “fuerza de voluntad”

Uno de los principales mensajes planteados por el especialista es la necesidad de superar la narrativa de que la obesidad es simplemente el resultado de “comer demasiado” o de no tener suficiente fuerza de voluntad.

La regulación del peso corporal depende de mecanismos complejos que involucran el sistema nervioso central, hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad, genética, metabolismo, ambiente alimentario y comportamiento, entre otros factores.

El consenso internacional publicado en Nature Medicine advierte precisamente que la creencia de que el peso corporal está completamente bajo control voluntario no es consistente con la evidencia científica disponible. 

Durante una pérdida de peso, además, el organismo puede activar mecanismos compensatorios que modifican las señales de hambre y gasto energético. Estos procesos ayudan a explicar por qué mantener una reducción de peso puede resultar difícil para algunas personas y por qué la recuperación del peso no debe interpretarse automáticamente como un fracaso personal.

Caballero Bartolí también destaca el papel de hormonas como la leptina, involucrada en la regulación de la saciedad y del balance energético, para explicar la complejidad de los mecanismos biológicos relacionados con el peso corporal.

Cambiar las palabras para cambiar la atención

Una de las recomendaciones planteadas por expertos y organizaciones internacionales es adoptar un lenguaje centrado en la persona.

En lugar de expresiones que conviertan la enfermedad en una característica de identidad, se recomienda hablar de “persona con obesidad” o “persona que vive con obesidad”.

También se propone sustituir términos como “obesidad mórbida” por “obesidad grave”, cuando corresponda, y evitar expresiones como “fracaso del tratamiento”, utilizando formulaciones como “falta de respuesta al tratamiento”.

El consenso internacional contra el estigma de la obesidad recomienda evitar estereotipos y representaciones que presenten a las personas como perezosas, glotonas o carentes de voluntad. 

La recomendación alcanza también a la comunicación pública y mediática: el lenguaje utilizado para hablar de obesidad puede contribuir a reforzar prejuicios o, por el contrario, ayudar a construir una conversación basada en evidencia y respeto.

Los entornos sanitarios también deben cambiar

El combate contra el estigma no depende únicamente de las palabras.

Caballero Bartolí plantea que los centros de salud deben contar con entornos adaptados a personas con diferentes tamaños corporales, incluyendo mobiliario adecuado, sillas que permitan una utilización cómoda, manguitos de presión arterial de diferentes tamaños, básculas con capacidad suficiente y batas hospitalarias que garanticen privacidad y dignidad.

Estas medidas pueden parecer simples, pero forman parte de una atención sanitaria centrada en la persona y pueden evitar experiencias que aumenten la sensación de vergüenza o exclusión.

Una conversación médica sin culpa

El especialista sostiene que el objetivo debe ser facilitar que las personas consulten sin vergüenza y sin miedo al juicio, para recibir una evaluación individualizada.

El tratamiento de la obesidad puede incluir intervenciones sobre alimentación y actividad física, apoyo conductual, atención de la salud mental, medicamentos aprobados y otras alternativas terapéuticas, dependiendo de la situación clínica y de la evaluación profesional.

La evidencia científica considera el estigma por peso un problema relevante para la salud pública porque puede afectar tanto el bienestar de las personas como su acceso y utilización de los servicios sanitarios.

“Hablar te quita un peso de encima”

En este contexto, Adium impulsa la campaña “Hablar te quita un peso de encima”, orientada a promover una conversación médica abierta sobre la obesidad y reducir las barreras que pueden llevar a postergar la consulta.

La propuesta busca que la conversación entre paciente y profesional no se limite al número que aparece en una báscula, sino que permita revisar antecedentes clínicos, comorbilidades, salud metabólica, bienestar emocional, dificultades para mantener el tratamiento y las alternativas terapéuticas disponibles.

Hablar sobre obesidad desde una perspectiva médica también implica reconocer que se trata de una enfermedad compleja, con múltiples factores involucrados y que requiere seguimiento profesional.

Reducir el estigma no significa minimizar la obesidad. Significa mejorar la manera de prevenirla, diagnosticarla, tratarla y acompañar a quienes viven con ella.

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios, la información contenida en SaludNews está editada y elaborada por periodistas. Recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional acreditado.