La deshidratación puede aumentar la carga de trabajo del corazón, alterar la presión arterial y comprometer el funcionamiento de órganos vitales, advierte un cardiólogo de Mayo Clinic.
La deshidratación puede afectar mucho más que la sensación de sed. Cuando el organismo pierde más líquidos de los que recibe, disminuye el volumen de sangre circulante y el corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para mantener una adecuada circulación.
República Dominicana, agosto de 2026.– La deshidratación puede someter a una presión adicional al corazón y al sistema cardiovascular, especialmente cuando ocurre en condiciones de calor, ejercicio intenso o exposición prolongada al sol.
Así lo explica Brodie Marthaler, M.D., cardiólogo del Sistema de Salud de Mayo Clinic, quien compara al corazón con un mecanismo de bombeo que necesita recibir suficiente sangre para funcionar correctamente.
Cuando una persona se deshidrata, disminuye la cantidad de líquido que circula por el torrente sanguíneo. Como resultado, regresa menos sangre al corazón y este debe trabajar más para mantener la circulación en todo el organismo.
Esta situación puede activar varios mecanismos de compensación. Los vasos sanguíneos pueden estrecharse para ayudar a mantener la presión arterial, mientras que el corazón puede aumentar su frecuencia para continuar enviando sangre a los tejidos.
Sin embargo, cuando la deshidratación se vuelve grave, estos mecanismos pueden resultar insuficientes y comprometer el aporte de sangre a órganos como el cerebro, los riñones, el hígado y el sistema digestivo.
Síntomas de deshidratación que pueden alertar sobre un problema
La pérdida de líquidos no siempre es fácil de reconocer. A medida que avanza, pueden aparecer señales como:
* Latidos cardíacos acelerados o palpitaciones
* Fatiga
* Aturdimiento
* Mareos
* Cambios en la visión
* Dificultad para respirar
* Molestias en el pecho
Si la deshidratación se vuelve severa, puede desencadenar un golpe de calor o provocar un desmayo, situaciones que requieren atención médica inmediata.
El Dr. Marthaler advierte que estos cuadros deben ser evaluados oportunamente por profesionales de la salud, especialmente cuando se presentan síntomas cardiovasculares o alteraciones del estado de conciencia.
Quiénes tienen mayor riesgo de deshidratación?
Cualquier persona puede deshidratarse, pero algunos grupos deben prestar una atención especial a su consumo de líquidos.
Entre ellos se encuentran:
* Adultos mayores
* Niños
* Deportistas
* Personas que trabajan al aire libre
* Personas expuestas a altas temperaturas
* Pacientes con enfermedades cardíacas
* Personas que utilizan determinados medicamentos
El riesgo puede ser mayor en quienes padecen insuficiencia cardíaca u otras enfermedades cardiovasculares, debido a que el corazón puede tener menos capacidad de respuesta ante la presión adicional provocada por la pérdida de líquidos.
Además, algunos tratamientos pueden afectar el equilibrio hídrico o limitar los mecanismos naturales de compensación del organismo. Entre ellos se encuentran los diuréticos y otros medicamentos que pueden modificar la presión arterial o la frecuencia cardíaca.
También es importante que las personas que utilizan determinados tratamientos, incluidos algunos agonistas de los receptores GLP-1, consulten con su equipo médico sobre cómo prevenir la deshidratación según su situación individual.
Cómo reconocer si necesita más líquidos
Además de la sensación de sed, existen otros signos que pueden alertar sobre la necesidad de reponer líquidos:
* Sequedad en la boca
* Piel seca
* Orina oscura
* Disminución en la cantidad de orina
* Sensación de ardor al orinar
El color de la orina puede ofrecer una orientación sencilla sobre el estado de hidratación. En general, una orina más pálida suele ser compatible con una adecuada hidratación, mientras que una tonalidad más oscura puede indicar la necesidad de aumentar la ingesta de líquidos.
No obstante, el color de la orina puede variar por otras causas, por lo que debe interpretarse junto con otros síntomas y las condiciones de salud de cada persona.
Mantenerse hidratado: prevención antes que tratamiento
No existe una cantidad única de agua que sea adecuada para todas las personas. Las necesidades de líquidos dependen de factores como la edad, el estado de salud, el clima, la actividad física y los medicamentos utilizados.
Para muchas personas sanas, la sensación de sed puede ser una guía útil. Sin embargo, cuando se prevé una exposición prolongada al calor o la realización de ejercicio, es recomendable planificar la hidratación con anticipación.
El agua es una excelente primera opción para mantenerse hidratado. En situaciones de pérdidas importantes de líquidos y electrolitos, algunas personas pueden requerir estrategias adicionales de rehidratación.
Durante actividades prolongadas o de resistencia, las bebidas con electrolitos pueden ser útiles para reponer minerales como sodio y potasio, según las características de la actividad y las necesidades individuales.
Cuidado con el alcohol y las bebidas azucaradas
El alcohol puede favorecer la pérdida de líquidos y dificultar una adecuada regulación del equilibrio hídrico del organismo.
Las bebidas azucaradas tampoco son la mejor opción para una estrategia regular de hidratación. Cuando el objetivo es reponer líquidos, el agua y, en situaciones específicas, las bebidas con electrolitos pueden ser alternativas más adecuadas.
Las bebidas con alto contenido de cafeína también deben consumirse con moderación, especialmente en condiciones de calor, ya que pueden no ser la opción ideal para compensar una pérdida importante de líquidos.
Beber líquidos durante todo el día
Una de las recomendaciones más importantes es evitar esperar a tener síntomas intensos para comenzar a hidratarse.
Beber pequeñas cantidades de líquidos a lo largo del día puede ser más eficaz y tolerable que consumir grandes volúmenes de una sola vez.
Quienes trabajan al aire libre, practican ejercicio o realizan actividades físicas bajo condiciones de calor y humedaddeben planificar con anticipación, prestar atención a los síntomas y ajustar sus actividades cuando sea necesario.
Personas con enfermedades cardíacas deben individualizar su hidratación
En pacientes con insuficiencia cardíaca, enfermedad renal u otras condiciones que requieren control del consumo de líquidos, la recomendación de “beber más agua” no siempre es universal.
Estas personas deben seguir las indicaciones de su médico o equipo de salud, ya que un exceso de líquidos también puede provocar complicaciones.
Conocer el riesgo personal, anticiparse a las altas temperaturas y reconocer las primeras señales de deshidrataciónpuede ayudar a proteger el corazón y la salud general.
Si aparecen dolor o molestia persistente en el pecho, dificultad para respirar, desmayo, confusión o signos de golpe de calor, se debe buscar atención médica de emergencia.
































