La OMS incluyó la reformulación entre sus “Best Buys”, mientras América Latina registra una reducción de 18,6% en el consumo de azúcar proveniente de bebidas no alcohólicas en las últimas dos décadas.
Santo Domingo. – La reformulación de alimentos y bebidas se consolida como una de las estrategias con mayor reconocimiento dentro de la agenda internacional de salud pública. Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han respaldado esta medida como una herramienta concreta para contribuir a la prevención de enfermedades no transmisibles (ENT), en un contexto global donde gobiernos, organismos multilaterales y sector privado buscan acelerar soluciones efectivas frente al aumento de estos padecimientos.
Uno de los hitos más relevantes fue la inclusión de la reformulación dentro de las llamadas “Best Buys” de la OMS, un conjunto de intervenciones priorizadas por su alto impacto, costo-efectividad y capacidad comprobada para reducir factores de riesgo asociados a enfermedades no transmisibles (ENT). La medida contempla la reducción gradual de azúcares libres, grasas saturadas y sodio en alimentos y bebidas, manteniendo opciones disponibles para los consumidores.
El respaldo internacional también quedó reflejado en las reuniones de alto nivel de Naciones Unidas sobre ENT, consideradas el principal espacio de discusión política global sobre esta materia. En la declaración política aprobada por los Estados miembros, se hizo un llamado explícito a la industria de alimentos y bebidas para avanzar en procesos de reformulación como parte de una respuesta integral a los desafíos de salud pública.
En América Latina, los resultados comienzan a evidenciarse en indicadores concretos. Entre 2000 y 2020, el consumo de azúcar proveniente de bebidas no alcohólicas se redujo en 18,6%, mientras que las calorías asociadas a estas bebidas disminuyeron en 15,4%, reflejando un proceso sostenido de innovación, desarrollo de nuevas opciones y reformulación de productos.

“Hoy el consumidor encuentra un panorama muy distinto al de hace dos décadas. Existen más opciones sin azúcar, bajas o sin calorías, además de portafolios con menores niveles calóricos y mayores compromisos de información y comercialización responsable.
Estos avances muestran que la colaboración y las políticas basadas en evidencia pueden generar resultados concretos para la salud pública”, afirmó Santiago López Jaramillo, director ejecutivo regional para América Latina y el Caribe de la International Council of Beverages Associations (ICBA).
Especialistas y organismos internacionales coinciden en que la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles requieren enfoques integrales y multisectoriales. En ese sentido, la reformulación se posiciona como una de las herramientas con mayor potencial para acelerar cambios positivos en los hábitos de consumo y contribuir a mejorar los perfiles nutricionales de la población.
La evolución de esta estrategia también refleja un cambio en la manera en que se abordan las políticas públicas de salud: menos centradas en medidas aisladas y más orientadas hacia acciones coordinadas entre gobiernos, academia, organismos internacionales, sociedad civil y sector privado.


































