
El ahorro potencial para el sistema de salud de República Dominicana podría alcanzar los US$2.5 millones por año, usando estos medicamentos para tratar ciertos padecimientos crónicos.
Los avances científicos orientados al tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas son cada vez más acelerados y efectivos. No obstante, una de las principales barreras para el uso de terapias biológicas –especialmente en América Latina- reside en los altos costos asociados a este tipo de medicamentos.
Tres datos para entender por qué los biosimilares son necesarios en la actualidad
• Al menos 400 millones de personas alrededor del mundo no tienen acceso a los servicios esenciales de salud y más de 2000 millones todavía no pueden comprar los medicamentos que necesitan.
• Se espera que para el año 2025 más del 70% de las aprobaciones de nuevos medicamentos correspondan a productos biológicos.
• El gasto mundial en atención médica se duplicará para 2040, alcanzando US$24,24 billones.
Entendiendo conceptos
• Medicamento biológico: es producido por un proceso complejo que involucra organismos vivos. Ejemplos: vacunas, productos hematológicos, terapia génica y celular, y fármacos obtenidos mediante ingeniería biomédica.
• Medicamento de referencia: es un medicamento innovador (biológico o no) que desarrolló el uso de una patente vigente por determinado tiempo.
• Medicamento biosimilar: es un medicamento producido con estándares de calidad, seguridad y eficacia comparables a los de los productos biológicos existentes (de referencia).
Con frecuencia, tanto médicos como pacientes optan por no iniciar o descontinuar el tratamiento con la terapia biológica debido a este factor económico, lo cual impacta negativamente al paciente en su calidad de vida y favorece la progresión de la enfermedad.
Sin embargo, es posible contar con opciones seguras y costo-efectivas para mejorar la salud del paciente y controlar su enfermedad mediante el uso de medicamentos como los biosimilares.
Estos medicamentos son resultado o continuación de un medicamento biológico (o medicamento de referencia) para el que la patente ha expirado perdiendo así exclusividad. Además, coinciden con el medicamento de referencia en términos de seguridad, calidad y eficacia y, en consecuencia, hacen que médicos y pacientes puedan esperar de ellos el mismo resultado clínico.
Asimismo, los biosimilares están aprobados por las mismas autoridades reguladoras y se fabrican siguiendo los mismos estándares de calidad que se utilizan para el biológico de referencia.
Gracias a estas características, y a que su producción contribuye a mejorar la competitividad de las empresas farmacéuticas en cuanto a investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, el impacto y el alcance de los biosimilares incrementa día con día, favoreciendo cada vez a más pacientes y a la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud alrededor del mundo.
Dentro de las patologías que han incorporado el uso de biosimilares en su tratamiento están la artritis reumatoide; artritis idiopática juvenil poliarticular; artritis idiopática juvenil; artritis psoriásica; espondiloartritis axial; psoriasis en placa; hidroadenitis supurativa; colitis ulcerativa y uveítis; así como la enfermedad de Crohn.
¿Cómo impactan los biosimilares a los sistemas de salud?
Los biosimilares amplían la posibilidad de ofrecer a más pacientes tratamiento con biológicos de forma más temprana y al mismo tiempo, liberan recursos para financiar tratamientos nuevos e innovadores para otros pacientes que los necesiten.
Pero, ¿cómo es esto posible? A continuación, se detallan tres razones que explican el alcance y el impacto que los biosimilares pueden tener en los sistemas de salud:
1) Uso del mismo presupuesto para atención de más pacientes de forma oportuna sin incrementar los gastos en salud.
Los biosimilares vienen a llenar necesidades no cubiertas, por un lado, al ampliar el acceso a más pacientes a terapias biológicas y por otro, al abrir la oportunidad de financiar nuevas terapias e innovación para la atención de otras enfermedades. En la última década, el gasto total en bioterapias se ha incrementado exponencialmente y esto es insostenible para los sistemas públicos de salud que no pueden sostener este crecimiento acelerado sin descuidar las necesidades de otros pacientes.
2) Liberación de recursos para aumentar las opciones de tratamiento
Cuando un biosimilar llega a un país, el sistema de salud puede optar por dos opciones:
a) disminuir el gasto sanitario en atención a enfermedades mientras percibe un ahorro inmediato.
b) dirigir esa ganancia a aumentar la cantidad de personas que se pueden beneficiar tempranamente de estas terapias, o bien compartiéndola con algún área de necesidad dentro del hospital o sistema de salud.
En resumen, con la inversión en biosimilares gana el hospital, el Estado, el sistema de salud, los médicos y los pacientes.
3) El uso de biosimilares representa una ganancia compartida a largo plazo para pacientes, médicos y centros de salud
El éxito del uso de los biosimilares depende en gran medida de la incorporación de médicos que estén convencidos de sus capacidades y que confíen en este tratamiento.
Estos profesionales deben conocer que, a diferencia de los fármacos genéricos que pueden estar fabricados en diversas partes del mundo, los biosimilares están producidos –en su mayoría- por las mismas compañías que producen los fármacos referentes, por tanto cuentan con una mayor credibilidad no solo por su lugar de origen, sino también por el proceso de fabricación y registro, y los programas de formación profesional y excelencia médica asociados, los cuales impactan de forma directa al profesional de la salud y su conocimiento, al paciente que es atendido, y al centro de salud que se mantiene actualizado.
Impacto en Centroamérica y el Caribe
Si bien Europa es una de las regiones del mundo con mayor experiencia en el uso de biosimilares, Latinoamérica ha logrado aprobar con éxito la alternativa en el tratamiento de distintas patologías. Los países que lideran la introducción de los biosimilares son Brasil, Argentina, Chile y México.
En Centroamérica y el Caribe, la llegada de los biosimilares también representa un gran alivio económico para los sistemas de salud, que justamente en este momento se enfrentan a desafíos de sostenibilidad económica causados por la atención a más pacientes con enfermedades crónicas, a pacientes que envejecen y viven más años, menos ingresos por cotizaciones y la atención de la pandemia, entre otros retos.
Por ejemplo, previo al ingreso en biosimilares en Centroamérica y Caribe, el costo regional anual de la terapia de Adalimumab por paciente cubierto por la seguridad social, oscilaba entre los USD$15.000 y los USD$19.000. Ahora, su costo ha disminuido en más de un 40%.
En el caso específico de República Dominicana, este monto podría llegar a sumar un ahorro potencial de US$2.5 millones por año. De acuerdo con Laura Jiménez, directora del Área Institucional de Sandoz para Centroamérica y el Caribe, este ahorro podría asignarse para atender otras necesidades sanitarias, por ejemplo:
| Más de 615,000 vacunas Covid-19 | Cobertura de aproximadamente 950 pacientes adicionales con terapia biológica | Cobertura anual para 144 personas más que sufran enfermedades catastróficas | Atención de necesidades múltiples en un periodo de alta demanda sanitaria |
Tal y como se puede apreciar a través de estas estimaciones, la incorporación de biosimilares a los sistemas de seguridad social representa una posibilidad idónea para que los prescriptores puedan incrementar el impacto positivo en la calidad de vida de más pacientes. En República Dominicana, esto es posible mediante autorización del ministerio de Salud Pública y el Programa de medicamentos de Alto Costo, organismos responsables de abrir y otorgar las licitaciones correspondientes.
A la fecha, y según consta en los procesos licitatorios MISPAS-PEPU-2020-0003, MISPAS-PEPU-2020-0011, MISPAS-CCC-PEEX-2020-0002 los biosimilares no han sido considerados como alternativa para pacientes con Artritis Reumatoide, Enfermedad de CUCI y Crohn, entre otras, en el sistema nacional de salud.































