El sistema Aletta, desarrollado por la empresa neerlandesa Vitestro, utiliza luz infrarroja y ultrasonido Doppler para localizar venas y realizar el procedimiento de forma automatizada.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el primer dispositivo robóticocapaz de realizar una extracción de sangre de forma autónoma. Se trata de Aletta, un sistema desarrollado por la empresa neerlandesa Vitestro, que ya ha sido utilizado en centros de salud europeos.
La tecnología combina luz infrarroja cercana y ultrasonido Doppler para identificar las venas y seleccionar el punto adecuado para la punción. Tras localizar el acceso venoso, el sistema automatiza distintas etapas del procedimiento, desde la preparación hasta la recolección de las muestras y el cierre del proceso.
Cómo funciona Aletta
El robot utiliza un sistema de imagen que permite detectar y evaluar los vasos sanguíneos antes de realizar la extracción. Una vez identificado el punto adecuado, Aletta puede ejecutar de manera automatizada las distintas fases del procedimiento.

El proceso se mantiene bajo la supervisión de un flebotomista certificado, quien puede intervenir cuando sea necesario. Según la información disponible, un profesional podría supervisar varios equipos, una característica que abre posibilidades para mejorar la eficiencia en entornos de alto volumen.
La tecnología podría resultar especialmente relevante en hospitales y laboratorios que enfrentan dificultades para cubrir puestos especializados.
Qué mostró la evaluación clínica?
La autorización fue otorgada mediante la vía De Novo, utilizada por la FDA para tecnologías médicas novedosas de riesgo bajo a moderado.
Según el organismo regulador, la evaluación clínica mostró resultados de éxito comparables o superiores a los obtenidos con métodos convencionales, incluso en participantes con accesos venosos complejos y distintos tonos de piel.
Los eventos adversos asociados al dispositivo fueron poco frecuentes y, en general, de carácter leve.
Un paso más hacia la automatización hospitalaria
Vitestro ya cuenta con presencia regulatoria en Europa y tiene previsto continuar el desarrollo clínico de la tecnología en Estados Unidos antes de su expansión comercial.
Más allá de la novedad tecnológica, la autorización de Aletta vuelve a colocar en el centro del debate el papel de la automatización en los servicios de salud. El objetivo, al menos en este tipo de aplicaciones, no es necesariamente sustituir al personal sanitario, sino automatizar tareas repetitivas y apoyar la capacidad de atención.
Para países como República Dominicana, donde los servicios de laboratorio también enfrentan retos relacionados con recursos humanos y demanda asistencial, el avance plantea una pregunta relevante: ¿hasta qué punto la robótica puede complementar el trabajo clínico y técnico sin reemplazar la supervisión y el criterio humano?


































