La IA en salud no es magia: primero, los datos.
Del «AI listening» a la ISO 27000: lo que viene para la salud digital en RD.
Fedor Vidal llegó al VI Congreso Iberoamericano de Salud Digital (RISAD) con unas gafas de Meta que graban en vídeo y que, de paso, sirven para atender llamadas. Un buen punto de partida para hablar de inteligencia artificial. Pero el mensaje del CEO y fundador de Arium Health fue menos futurista que el accesorio: la tecnología no es una solución mágica y solo funcionará si el país antes fortalece sus historiales clínicos electrónicos, su infraestructura básica y la calidad de sus datos.
Vidal es estratega de negocios y experto en transformación digital aplicada al sector salud, con trabajo en Estados Unidos, América Latina y el Caribe. Se le describe como un «habilitador digital» (digital enabler). Es CEO y fundador de Arium Health, empresa que diseña, construye y opera la infraestructura tecnológica que interconecta los sistemas clínicos y financieros del sector. Participó en RISAD y en el I Congreso Nacional de la Asociación de Salud Digital de República Dominicana (ASADI RD), celebrado esta semana en la Universidad UNIBE, con la ponencia «IA en Salud: Entre la Promesa y la Realidad».
Una promesa que depende de los datos
Vidal advirtió que la IA requiere datos fiables y que los países de la región todavía deben reforzar sus historiales clínicos electrónicos. Sin esa base, la IA tiene poco con qué trabajar.
Tres tendencias con los pies en la tierra
Preguntado por lo que verá el sector en el nuevo año, destacó tres áreas:
- «AI listening». Sistemas que graban y resumen las conversaciones entre médicos y pacientes, para que el profesional dedique menos tiempo a documentar. Vidal indicó que su empresa está llevando esta tecnología a República Dominicana.
- Análisis de glosas y facturación. Herramientas que ayudan a gestionar las glosas, es decir, los reparos que las aseguradoras ponen a las cuentas médicas.
- Previsión de demanda y agendamiento inteligente. Modelos que anticipan cuántos pacientes llegarán y organizan las citas en consecuencia.

Son aplicaciones menos vistosas que un diagnóstico por algoritmo, pero atacan cuellos de botella cotidianos del sistema.
Un historial «unificado», no «único»
Ante las dudas sobre energía, protección de la información e infraestructura, Vidal consideró que República Dominicana está tomando medidas adecuadas. Hizo una precisión de fondo: debería hablarse de un historial clínico «unificado» e interoperable, no de un historial único basado en un solo software. El primero permite que sistemas distintos se conecten. El segundo obligaría a que todos usen la misma herramienta.

Como avances mencionó la hoja de ruta Salud Digital 2030, las mesas de trabajo, el hackathon y el aprendizaje de experiencias internacionales, entre ellas la Resolución 1888 de Colombia sobre interoperabilidad. Añadió que el Ministerio debe establecer gobernanza y estándares comunes para que los sectores público y privado se conecten de forma segura.
Por qué el sector privado va por delante
Ante la pregunta de por qué el sector privado ha construido historiales de pacientes mientras el público se rezaga? Vidal respondió que la diferencia es habitual en todo el mundo: los gobiernos tienen objetivos y responsabilidades sociales más amplios, y eso ralentiza sus procesos. Opinó que el Ministerio de Salud de República Dominicana avanza hacia la definición de estándares de conexión y que debe dedicarse menos a desarrollar tecnología y más a legislar, gobernar y fijar estándares. Según Vidal, ese cambio acelerará la digitalización del Sistema Nacional de Salud.

Sobre la escala de su propia empresa, indicó que Arium Health ya registra casi cuatro millones de pacientes y más de 200 millones de transacciones de autorizaciones.
Seguridad: exigir pruebas al proveedor
Frente al riesgo de hackeos y la desconfianza de los usuarios, Vidal puso la responsabilidad también en quien compra. Hospitales, médicos y demás clientes de tecnología deben exigir a sus proveedores pruebas del nivel de seguridad de sus soluciones. Recomendó evaluar:
- la reputación del proveedor,
- los estándares internacionales,
- la trazabilidad mediante registros de actividad («logs»),
- las opciones de borrado de datos.
Recordó además que el nuevo Código Penal modificará la gestión de la información sanitaria. Arium Health, dijo, está finalizando la certificación ISO 27000 e implementando estándares ISO específicos para inteligencia artificial, con el objetivo de demostrar su seguridad mediante validación externa. Su consejo a los compradores fue priorizar la seguridad, la estabilidad y los estándares por encima del coste más bajo.

Frases de Vidal
La IA no es una solución mágica: necesita datos fiables.
El objetivo es un historial clínico unificado e interoperable, no un único software.
Quien compra tecnología sanitaria debe exigir evidencias de seguridad antes que el precio más bajo.
Las gafas de Meta de Fedor Vidal muestran hasta dónde llega la tecnología de consumo. Su intervención sugiere que en salud el reto está en otro lugar: historiales que se hablen entre sí, un Estado que fije las reglas y compradores que pidan certificados y no solo demos. Si esa base se construye, herramientas como el «AI listening» tendrán dónde asentarse. Si no, seguirán siendo una promesa.
































