
Retrasos en el diagnóstico, variabilidad en la calidad asistencial y una atención que busca centrarse en la persona, son algunos de los aspectos en los que incide un novedoso informe de la OCDE que se ha difundido coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer que se celebra este miércoles.
Con motivo del Día Mundial del Cáncer que se celebra este miércoles, 4 de febrero, bajo el lema, «Unidos por lo Único» acaba de difundirse un nuevo informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para el Registro Europeo de Desigualdades en el Cáncer, como parte del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer.
Bajo el título «Ofreciendo una atención oncológica de alto valor», el documento pone el acento, principalmente, en los retrasos en el acceso al diagnóstico y tratamiento del cáncer; las variaciones en la práctica médica y la calidad de la atención; y la atención centrada en el paciente, reporta IM Médico.
En este contexto, en el informe se detecta cómo los casos de cáncer han aumentado aproximadamente un 30 % en los países de la UE desde 2000, y las estimaciones prevén medio millón de nuevos casos para 2040 (un aumento del 18 % respecto a 2022).
Se hace hincapié en el preocupante incremento de la patología entre las mujeres jóvenes, «lo que supone una gran carga para los sistemas sanitarios», según se destaca. Tal como se especifica, entre las mujeres jóvenes, la tasa de nuevos casos de cáncer en relación con la población aumentó un 16 % en las dos últimas décadas, pasando de 144 a 167 por 100.000 habitantes, impulsada principalmente por los cánceres de tiroides, mama, melanoma de piel y colorrectal.
Causas del aumento en la población joven
Factores como los cambios en los patrones reproductivos (cáncer de mama), la mayor detección (cáncer de tiroides) o las exposiciones en la primera etapa de la vida y la dieta (cáncer colorrectal) desempeñan un papel.
Independientemente de la causa, los diagnósticos a edades más tempranas implican que los pacientes deban someterse a más años de tratamiento y seguimiento, lo que ejerce una presión sostenida sobre los sistemas sanitarios y afecta el bienestar y la situación socioeconómica de los pacientes durante muchos años.
Con respecto al capítulo del gasto relacionado con el cáncer en la UE, tal como se señala en el nuevo informe de la OCDE, se ha duplicado desde 1995 (de 54 a 120 mil millones de euros en 2023), alcanzando el 6,9 % del gasto total en salud en 2023.
Para 2050 se espera que un aumento en el número de casos de cáncer, ligado al envejecimiento de la población, dé lugar a un gasto per cápita en cáncer un 59 % más alto en términos reales en los países de la UE-27. Estas tendencias, según se indica, se producirán en un contexto de presupuestos públicos sometidos a presión por prioridades gubernamentales competidoras y un panorama económico incierto, lo que hace necesario garantizar que las inversiones en atención oncológica ofrezcan valor por el dinero invertido.
Retrasos en el diagnóstico
Los retrasos en el acceso al diagnóstico y tratamiento del cáncer siguen costando vidas. Aunque los programas de cribado poblacional del cáncer han demostrado ser rentables, mejorando significativamente la detección temprana y llevando a una mayor supervivencia, , su cobertura sigue siendo desigual entre países y grupos sociales.
Estas brechas dan lugar a diagnósticos tardíos y a la pérdida de oportunidades de tratamiento temprano. Entre el 15 % y el 40 % de los pacientes con cáncer colorrectal son diagnosticados a través del servicio de urgencias, una vía asociada a resultados significativamente peores.
Las carencias de personal y capacidad diagnóstica, junto con sistemas de derivación de pacientes no coordinados, agravan estos retrasos, especialmente para las poblaciones vulnerables y en zonas rurales.
Tratamientos
Según consta en el informe, basándose en la evidencia, cuatro de cada diez nuevos medicamentos contra el cáncer aprobados en los últimos 25 años por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) muestran un valor terapéutico añadido negativo o poco claro para los pacientes, «lo que pone de relieve la importancia de la evaluación de tecnologías sanitarias en la configuración de las políticas de reembolso y fijación de precios (y en la orientación de las guías clínicas) para garantizar que el gasto se alinee con el valor», tal como se subraya en el documento.
Cuatro prioridades en la atención oncológica
Los países de la UE buscan mejorar el valor de la atención oncológica a través de cuatro direcciones políticas transversales.
–Construir vías integradas de atención oncológica que garanticen un acceso oportuno, coordinado y equitativo a la atención: Es necesario pasar de servicios fragmentados a vías integradas de atención oncológica que conecten el diagnóstico, el tratamiento y la supervivencia para controlar el cáncer y sus costes relacionados. La experiencia de Dinamarca y Suecia muestra que rutas de derivación definidas, objetivos diagnósticos con plazos temporales y equipos multidisciplinares reducen los tiempos de espera y mejoran la supervivencia. Las inversiones en plataformas digitales, funciones de navegación asistencial y coordinación regional son esenciales para cerrar las desigualdades por geografía y grupos de población. La integración también optimiza el uso de recursos diagnósticos y de personal escasos, mejorando tanto el acceso como la eficiencia.
–Estándares basados en la evidencia y seguimiento del rendimiento: La garantía sistemática de la calidad, como los sistemas nacionales de acreditación y certificación, la aplicación de estándares mínimos de volumen y el seguimiento del cumplimiento de las guías clínicas, garantiza que la atención sea eficaz. La certificación de la atención oncológica y los estándares de calidad clínica de Alemania, y los mecanismos transparentes de retroalimentación sobre la calidad de los Países Bajos, demuestran ejemplos de mejoras continuas en la atención que pueden elevar las tasas de supervivencia. La ampliación de plataformas de datos en tiempo real que monitoreen la oportunidad del diagnóstico de cáncer, el seguimiento de la atención y la calidad de la atención oncológica —incluidos indicadores informados por los pacientes— también ayuda a seguir los resultados que más importan a las personas, impulsando la transparencia, la rendición de cuentas y la mejora continua para reducir la atención oncológica de bajo valor.
–Optimizar el uso de recursos y apostar por la innovación tecnológica: Políticas como el cribado estratificado por riesgo, la atención ambulatoria frente a la hospitalaria y la adopción de biosimilares pueden generar grandes ganancias de eficiencia sin comprometer la calidad. El avance hacia centros de infusión especializados, cirugía ambulatoria y tratamiento en el domicilio (como se establece en la hoja de ruta nacional contra el cáncer de Francia para 2021-2026) son buenos ejemplos de prácticas que pueden garantizar una atención de alta calidad en entornos menos costosos. Al mismo tiempo, recomendaciones lideradas por clínicos como Choosing Wisely ofrecen iniciativas útiles para reducir la atención oncológica de bajo valor. La innovación tecnológica, como el cribado asistido por IA, los diagnósticos moleculares o la cirugía asistida por robot, también ayuda a garantizar que los recursos se destinen a intervenciones que ofrezcan valor.
-Convertir la atención centrada en la persona en un pilar del rendimiento del sistema oncológico: Una mayor implicación en la toma de decisiones, el apoyo a la autogestión y el seguimiento coordinado importan mucho a las personas que viven con cáncer. Por ejemplo, Dinamarca ofrece planes personalizados de atención oncológica y apoyo de navegación para la coordinación de la atención, mientras que Estonia aprovecha herramientas digitales para el empoderamiento de los pacientes. Abordar las dimensiones sociales y económicas del cáncer requiere ir más allá de la atención clínica para apoyar el bienestar psicológico, social y financiero. La legislación del «Derecho al olvido», actualmente adoptada solo en un tercio de los países de la UE, es clave para prevenir la discriminación y mejorar las oportunidades vitales.
Muchas de las cuestiones planteadas en el informe coinciden con los proyectos e iniciativas emblemáticas del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, que este año celebra su quinto aniversario.































