En el día de ayer y durante el resto de esta semana será tendencia mantenernos con los ánimos de celebrar la vida de aquellas mujeres que son grandes modelos femeninos que con el pasar de los años se han convertido en pilares para nuestro crecimiento.
La celebración de este año sin dudas ha tomado un giro inesperado. Muchos sentimientos fluirán e intentar comprender el sufrimiento humano y acompañar a muchos en su duelo será el mayor obsequio que podremos hacer como un colectivo.
En el día de ayer y durante los meses que restan, cobra vital importancia poder apoyar y aportar desde cada plataforma disponible a aquellas mujeres y hombres que con el ejemplo han guiado por un sendero seguro sus hogares y han perdido a sus hijos durante la pandemia.
Tengamos presente, no sólo nuestros hogares, no sólo nuestras necesidades individuales, sino también aquellas mujeres que por responsabilidad, amor y honor se destacan en sus áreas laborales entregando lo mejor cada día con la intención de salvar vidas humanas, mientras tras bastidores, sus hijos están bajo el cuidado de familiares para evitar exponerlos mientras el panorama adquiere un matiz más alentador.
Es propicio reconocer que, aunque respetamos las medidas indicadas por las autoridades, la apertura de algunos sectores será siempre preocupante ante los ojos de los que ejercemos la medicina.
Nos encontramos confiados en la inteligencia y la solidaridad de un pueblo que ha sabido reponerse tras grandes pérdidas.
Es mi mayor deseo que celebremos no sólo el día de las madres sino también, que la pandemia nos haya dejado como profundo aprendizaje la rapidez con la que puede cambiarnos la vida, que debemos celebrar diariamente cada pequeño logro y los desaciertos porque de ellos también aprendemos y crecemos.
Espero pasaran un maravilloso día de las madres llenas de paz, convencidas con fiel optimismo de que no están solas y con la gracia de Dios, todo estará bien.
Hasta la próxima semana.
Su cardióloga.
































