Uno de los puntos positivos que está dejando el coronavirus por su paso es la posibilidad de traducir experiencias en lecciones prácticas, no solamente para prevenir una futura crisis, sino para mejorar el espectro completo de la salud y de la prestación de servicios. A raíz de la crisis, los expertos de la salud han empezado a pensar en el futuro de la medicina y en cómo hacer que el paciente sea cada vez más el centro de todo.
En la construcción de un futuro centrado en los pacientes, la industria farmacéutica juega un rol determinante, ya que es esta la que tiene que encontrar la manera de personalizar los medicamentos para las personas, a la vez que investiga y desarrolla nuevas herramientas y medicamentos. Entonces, con estos elementos como punto de partida, ¿cómo se podría ver la industria farmacéutica en el 2030? ¿Cómo se verá la investigación y el desarrollo?
Estas fueron las preguntas que respondieron algunos expertos de la industria el pasado 28 de octubre en un evento virtual organizado por la Red Europea de Data y Evidencia Médica (EHDEN, por sus siglas en inglés). Existió, además, un consenso general entre los expertos de que la información –o data– permite un mejor y más puntual desarrollo de las medicinas. Dentro de esta recolección de datos está la participación de la inteligencia artificial y la reformulación de los ensayos clínicos.
Los datos: el punto clave para el cambio

En el evento virtual se mencionó que para el año 2030, la industria farmacéutica se verá impulsada por tres niveles de integración: los productos y servicios, la data y la tecnología. Estas tres cosas impactarán positivamente en la experiencia y el trayecto de los pacientes, pues son las herramientas que se encargan de adecuar las medicinas y los tratamientos a cada paciente, así lo explicó Magda Chlebus, quien hace parte del equipo de la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA).
Por ejemplo, la investigación y desarrollo dentro de la industria partirá de información más real y más precisa. El común denominador será hacer ensayos clínicos de plataforma (un ensayo donde varios tratamientos se prueban simultáneamente), ensayos clínicos “basket” (donde se prueba un medicamento en pacientes con diferentes tipos de cáncer) o ensayos clínicos en casa.
La data, además, ayudará a entregar “mucho más que solo medicina”, agregó Magda Chlebus, pues permitirá llegar más temprano a todos los pacientes, encontrar las enfermedades antes de que aparezcan los síntomas y dará claves sobre las mejores intervenciones para cada paciente. Para lograr esto, claro, se necesita data de otros productos y servicios, además de la industria farmacéutica. Esto implicará una colaboración entre los diferentes actores del sector salud, algo que no parece ajeno después de la crisis por el coronavirus.
Sin embargo, para poder tener toda la información necesaria para llegar a todas las necesidades de los pacientes, es necesario aprender a medirla de la manera correcta, así lo explicó Kai Langel, técnico líder en investigación de Janssen.
Entonces, una de las herramientas que facilitará más esta medición, será, por ejemplo, acercarse a los pacientes y sus ambientes privados, pues es en el día a día donde se podrá tener la información más precisa. En este mismo sentido, la correcta recolección de datos permitirá la utilización de la Inteligencia Artificial (IA), porque “el cuello de botella no es la información, sino cómo se documenta”, agregó Langel.
El ecosistema alrededor de las herramientas tecnológicas
No hay duda de que la tecnología cambia rápidamente en el siglo XXI, de hecho, actualmente, “las herramientas que necesitamos para acercarnos al paciente están ahí afuera, pero no las hemos aproximado al personal de la salud”, contó Kai Langel. Una de esas herramientas que serán beneficiosas a futuro son los ensayos clínicos en casa, donde se lleva la investigación a un ámbito más privado que se controla a través de telemedicina.
Con respecto a esto, Elizabeth Vroom, presidenta del World Duchenne Organization, una organización que crea conciencia sobre la enfermedad Duchenne, dijo que otra herramienta que será común para el 2030 es que cada paciente tenga un casillero con su información. Entonces, este decidirá a quién la comparte y cómo la comparte, lo que le daría más poder al paciente.
Pero estos cambios no suceden de un día para otro, sino que es necesario crear consciencia y sobretodo, enseñarle tanto a pacientes como a doctores las posibilidades que traen las nuevas tecnologías. Así pues, se debe volver a establecer “qué es importante para el paciente y qué es relevante. No podemos continuar con preguntas genéricas a todos los pacientes”, agregó Vroom, quien representa a los pacientes dentro del sector salud en Holanda.
También hay que agregar una alfabetización de esta nueva tecnología y que los pacientes entiendan que pueden controlar qué tratamientos toman y qué resultado tienen estos tratamientos. Según Nigel Hughes, líder del proyecto EHDEN, alfabetizar evitará que se cree una “fractura digital entre los pacientes y quede un grupo que no pueda responder a la evolución”. Así pues, la meta de las herramientas siempre será lograr un camino más corto para el diagnóstico, para el tratamiento y crear mejores resultados para todos los pacientes.
Por otro lado, es importante empezar a implementar lo que se ha creado y que no se quede únicamente en pruebas piloto, “no es necesario esperar hasta el final de la prueba piloto para tener una gran publicación, en paralelo se puede empezar a tener conversaciones con médicos, financiadores y los tomadores de decisión”, concluyó Magda Chlebus.
La relación del 2030 con los tomadores de decisión
Para que la industria farmacéutica pueda llevar innovación a cada país, necesita pasar por una agencia regulatoria. Para que un medicamente se logre aprobar, es necesario pasar información robusta y completa, sin embargo, cuando este medicamento incluye nuevas tecnologías para su medición, la aprobación se complica, pues “aunque la tecnología se mueve rápidamente, la integración en las esferas de toma de decisión es dolorosamente lento”, contó Magda Chlebus de EFPIA.
La razón por la que pasa esta transición lenta es porque ningún actor del sistema de salud tiene todo el conocimiento en sus manos, entonces “ese conocimiento hay que co-crearlo”, agregó Chlebus. Esto obligará en el 2030 ha tener un diálogo constante entre agencias regulatorias, los creadores y los usuarios de estas nuevas tecnologías, que en últimas pondrá los usos de la tecnología a prueba.
Igualmente, llevará a crear un “registro post mercado”, como explicó Vroom, de cada uno de los medicamentos, que servirá para entender qué efectos ha tenido en cada uno de los pacientes. Esto será una forma más holística de recolectar la data y que tanto reguladores, como la industria y los pacientes puedan sacar provecho.
Finalmente, para cumplir las metas del año 2030, la investigación científica se deberá empezar a llevar al paciente, porque como explicó Nigel Hughes, “las cosas funcionan para hoy, no para el futuro”. En este mismo sentido, es necesario encontrar espacios comunes para la información, hacerla asequible para el que la necesita y tener un trabajo en equipo con los productos y servicios que componen el sector salud en el mundo. En resumen, el futuro de la investigación y desarrollo será más amplio, con más actores, pero cada vez más personalizado para el paciente.
Tomado del boletín de FIFARMA Nov. 2020.
Fuentes:
Basket Studies: An Innovative Approach for Oncology Trials
Efficiencies of platform clinical trials: A vision of the future
EHDEN What could the pharma industry look like by 2030?
Healthcare Transformation in the Post-Coronavirus Pandemic Era
The future of biopharma
































