Una especialista del Vall d’Hebron explica por qué, aunque no exista una prueba específica, este trastorno sí tiene diagnóstico y tratamiento.
Barcelona, España.-El síndrome del intestino irritable afecta al 8,5% de la población mundial y es el trastorno de la interacción intestino-cerebro más frecuente. Muchos pacientes pasan por análisis, endoscopias y pruebas de imagen que salen normales, y eso no significa que sus síntomas no sean reales.
Un trastorno frecuente, con impacto muy distinto
Cerca de una cuarta parte de los pacientes ve afectada de forma importante su calidad de vida. Otros tienen síntomas leves que apenas interfieren en su día a día. Por eso la intensidad debe valorarse caso por caso.
Hay diagnóstico aunque no haya una prueba específica
La Dra. Carolina Malagelada, especialista del aparato digestivo en el Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona) y corresponsable del Comité de Nutrición de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), insiste en que el trastorno no tiene una lesión visible, pero sí un diagnóstico y un tratamiento, como cualquier otro.
Criterios Roma V: el dolor deja de ser imprescindible
Los criterios de Roma V, referencia internacional para diagnosticar estos trastornos, eliminan el dolor abdominalcomo requisito esencial. Así se reconocen más formas de presentación, entre ellas la distensión abdominal y la hinchazón, que los pacientes mencionan con frecuencia.
Señales de alarma que requieren más estudios
Hay síntomas que obligan a descartar otras enfermedades: la pérdida de peso significativa y la sangre en las heces.
Tratamiento individualizado
El abordaje se adapta al paciente y a sus síntomas predominantes. Puede incluir medicamentos, manejo nutricional y técnicas de control del estrés. La experta subraya la importancia de explicar bien el diagnóstico y los mecanismos que están detrás de los síntomas.






























