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Cáncer de cuello uterino: una enfermedad prevenible que aún cobra vidas

El Cruz Arias resaltó la necesidad de fortalecer las campañas de prevención y promoción de hábitos saludables para mitigar los factores de riesgo del cáncer en la población.
Dr. José Miguel Cruz-Arias, Sociedad Dominicana de Patología.

A pesar de los importantes avances en diagnóstico y tratamiento, el cáncer de cuello uterino continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres de Latinoamérica. 

Esta enfermedad, que en las primeras tres décadas del siglo pasado provocaba una alta mortalidad, todavía hoy ocupa un lugar entre las tres principales causas de fallecimiento oncológico en la población femenina de la región.

El 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, una fecha clave para reforzar los esfuerzos de educación en salud, concienciar a la población y fortalecer las estrategias de prevención. 

Se trata de una enfermedad que puede ser detectada tempranamente mediante estudios de tamizaje, lo que permite un tratamiento oportuno y una alta probabilidad de curación. 

Sin embargo, muchas mujeres siguen llegando al sistema de salud en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas y costosas, representando un gran impacto para la salud pública y un duro golpe emocional y físico para las pacientes y sus familias.

En palabras del Dr. José Miguel Cruz-Arias, presidente de la Sociedad de Patología, “es imperativo que las autoridades refuercen los programas de tamizaje, así como los de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), principal causa del cáncer cervical”. La combinación de ambas estrategias ha demostrado ser la vía más efectiva para reducir significativamente la incidencia de esta enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha planteado metas claras para eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública: vacunar al 90 % de las niñas antes de los 15 años, tamizar al 70 % de las mujeres antes de los 35 años, y tratar al 90 % de las pacientes con lesiones precursoras.

Lograr estos objetivos no solo salvará vidas, sino que también aliviará la presión sobre los sistemas de salud. Es necesario trabajar de forma coordinada entre el Estado, el personal médico y la sociedad civil para garantizar el acceso a servicios de salud, información veraz y campañas educativas que motiven a las mujeres a cuidar su salud cervical desde edades tempranas.

El cáncer de cuello uterino es prevenible, tratable y, en muchos casos, curable. La clave está en la detección temprana y la prevención.

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