Santo Domingo.– El presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), doctor Waldo Ariel Suero, calificó como “exitoso” el paro nacional de 48 horas que concluyó este jueves 15 de mayo, y saludó la firmeza demostrada por los médicos que respaldaron la jornada de lucha convocada por el gremio.
Apegado a su conocido estilo combativo, Suero anunció una nueva acción: una marcha nacional hacia la sede del ministerio de Salud Pública (MSP), pautada para el próximo jueves.
El objetivo, según explicó, es reclamar la reposición de médicos cancelados, exigir el cese de las cancelaciones arbitrarias, una mejoría salarial para los médicos pensionados y mayor seguridad en los hospitales del país.
“Las autoridades deben entender que la única vía para alcanzar un consenso es a través del diálogo armonioso. Seguiremos firmes con nuestra lucha, que apenas comienza”, declaró Suero en tono desafiante.
Del discurso a la reunión
En un giro que recuerda la estrategia del “policía bueno y policía malo”, el mismo día en que arremetía contra el ministro de Salud, doctor Víctor Atallah, el presidente del CMD se reunió con el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctor Mario Lama, con quien abordó varios de los puntos planteados por los médicos durante los días de huelga.

Durante el encuentro, ambos conversaron sobre posibles soluciones a problemáticas puntuales, como el pago de incentivos a médicos del CECANOT, emergenciólogos e intensivistas, la situación laboral en el hospital de Gastroenterología del complejo Dr. Luis Eduardo Aybar, el llamado a concurso para residencias médicas y los cambios de designación de profesionales en el sistema público de salud.
Una lucha con varias lecturas
En medio de esta nueva embestida contra las autoridades sanitarias, se percibe también un intento del veterano líder gremial por reposicionarse dentro del gremio, en medio de tensiones internas que ha preferido evadir con medidas de presión que recuerdan tiempos de lucha sindical más intensos.
En este nuevo capítulo, Atallah se presenta como el antagonista, mientras Lama asume el papel conciliador. Una puesta en escena que promete más actos en esta obra de reclamos y confrontaciones que apenas comienza.


































