Monseñor Tomás Alejo responsabiliza al Servicio Nacional de Salud (SNS) y exige acción inmediata.
SANTO DOMINGO — El periódico Nuevo Diario publicó este lunes que el hospital municipal de Bánica y Pedro Santana, en la zona fronteriza dominicana, fue calificado como “una cosa denigrante y no apta ni para los ratones” por Tomás Alejo Concepción, obispo de San Juan de la Maguana, quien denunció el grave deterioro de las instalaciones.
Según el religioso, la situación del centro de salud refleja un abandono estructural inaceptable que pone en riesgo la dignidad de los pacientes que allí acuden. Añadió que, a pesar de múltiples intentos por comunicarse con el director del Servicio Nacional de Salud, SNS, el doctor Mario Lama, este no ha respondido ni acudido a recibirlo. Dijo que “no lo ha recibido” ni ha recibido respuesta a sus llamadas.

El obispo instó al Estado a intervenir con urgencia, enfatizando que la zona fronteriza, a pesar de su vulnerabilidad, merece una atención al menos equiparable a la de la capital.
La denuncia de la autoridad eclesiástica se centra en lo que considera un abandono grave: falta de mantenimiento, deterioro general de las instalaciones y condiciones indignas para los pacientes y usuarios de una zona fronteriza que ya enfrenta vulnerabilidades sociales.

El llamado del prelado también alerta a las autoridades nacionales: subrayó que los residentes de la frontera merecen una red hospitalaria digna, y reclamó que la zona fronteriza —pese a su criticidad— reciba “más atención que hasta la misma capital”.
Este reclamo se enmarca en un contexto en el que el SNS ha anunciado un plan de intervenciones para 2025, con remozamientos, ampliación de emergencias y construcción de nuevas unidades en decenas de hospitales públicos. Sin embargo —según lo expresado por el obispo— estos planes aún no se han concretado en la realidad de esta instalación fronteriza.


































