
El relato y la evidencia
Por Pedro Ramírez Slaibe.
Las autoridades afirman con orgullo que se “triplicó” la entrega de medicamentos de alto costo y que en 2025 el programa alcanza los 7,400 pacientes con un presupuesto de RD$7,313 millones. La narrativa suena contundente, pero al contrastarla con los registros oficiales y los montos documentados, surgen serias dudas de consistencia.
En 2024, el propio Ministerio de Salud reportó 7,243 beneficiarios activos. Ese mismo año se adjudicó una licitación macro por RD$3,020 millones y una compra específica de olaparib por RD$75 millones. Si tomamos esas cifras como mínimo, el costo aparente por paciente fue de unos RD$427 mil anuales, un nivel razonable para terapias biológicas en países de ingreso medio. En ese escenario, la matemática sí cerraba.
El problema aparece en 2025. Se asegura que se han destinado RD$7,313 millones para prácticamente la misma cantidad de pacientes (7,400). Eso eleva el costo aparente a casi RD$1 millón por paciente al año, más del doble del valor de 2024, sin que medie una incorporación masiva de nuevas moléculas disruptivas ni un crecimiento significativo de beneficiarios. Más aún, de esos montos no existe todavía publicación abierta de actas ni detalle de volúmenes comprados que los respalden.
El caso oncológico resulta aún más llamativo: se habla de RD$2,273 millones para 1,222 pacientes activos, lo que implica un gasto de RD$1.86 millones por paciente en un solo año. Un nivel de inversión de esa magnitud exige conocer con precisión los renglones: cuántos ciclos de pembrolizumab, cuántas tabletas de olaparib, cuántos frascos de rituximab. Sin ese desglose, la cifra se convierte en una afirmación retórica, no en una verdadera rendición de cuentas.
Finalmente, se asegura que los tratamientos están garantizados “de por vida” y que hay medicamentos almacenados hasta 2026. Se trata de un compromiso encomiable, pero que solo puede validarse con contratos vigentes, cláusulas de suministro y auditorías de inventarios, no con declaraciones.
La verdad necesaria
El programa de alto costo salva vidas y mejora la calidad de vida de miles de dominicanos. Pero su legitimidad descansa en la transparencia de los datos, no en cifras lanzadas al aire. La mejor manera de desactivar la crítica no es descalificarla como política o desinformación, sino publicar en formatos de archivo de texto simple (CSV) la información completa: molécula, cantidad, precio unitario, monto, proveedor y padrón anual de pacientes activos —asegurados o no— con entradas y salidas registradas.
Solo entonces podremos afirmar, con certeza y sin dudas, que cada peso invertido llega al paciente que lo necesita. Mientras tanto, el relato de “triplicar” queda corto frente a la verdad que revelan las propias cifras oficiales.

































