
La transformación de la Atención Primaria que vive actualmente la República Dominicana representa una oportunidad para avanzar hacia un sistema de salud más humano, preventivo y cercano a las necesidades de la población.
Cuando hablamos de fortalecer la Atención Primaria no hablamos únicamente de ampliar servicios o reorganizar establecimientos. Hablamos de construir un modelo donde las personas reciban atención continua, integral y coordinada a lo largo de su vida; donde la prevención tenga el mismo valor que el tratamiento y donde cada paciente encuentre un equipo de salud que conozca su historia, su familia y su comunidad.
Ese es el desafío que hoy tenemos como país.
Para lograrlo se necesitan equipos multidisciplinarios sólidos, articulados y comprometidos con un mismo objetivo. Cada profesional aporta conocimientos indispensables para responder a las necesidades de la población. Pero también es importante reconocer que existe una especialidad médica creada precisamente para desarrollar ese modelo de atención.
La Medicina Familiar y Comunitaria nació para brindar atención integral, promover la salud, prevenir enfermedades, acompañar a las personas durante todo su curso de vida y coordinar la atención entre los diferentes niveles del sistema de salud.
La buena noticia es que la República Dominicana no parte de cero. Nuestro país cuenta con 27 escuelas de formación en Medicina Familiar y Comunitaria y miles de especialistas preparados para asumir estos retos. Se trata de una capacidad instalada que merece ser fortalecida y plenamente integrada al proceso de transformación que hoy impulsa el sistema de salud.
Las grandes reformas no siempre requieren empezar desde el principio. Muchas veces consisten en reconocer y aprovechar las fortalezas que ya existen.
Si aspiramos a una Atención Primaria resolutiva, cercana y centrada en las personas, fortalecer el papel de la Medicina Familiar y Comunitaria no significa beneficiar a una especialidad; significa aprovechar un recurso humano formado precisamente para hacer realidad ese modelo de atención.
La oportunidad está frente a nosotros. Convertirla en una realidad dependerá de la capacidad que tengamos para construir un sistema donde cada profesional aporte lo mejor de su formación y donde cada decisión tenga como centro a las personas, las familias y las comunidades.
































