Especialista Abilquis D. Escoto advierte que el ACV ya no afecta únicamente a adultos mayores: un número creciente de casos se está registrando en jóvenes de entre 35 y 55 años, sin diagnóstico previo de enfermedades cardiovasculares.
Santo Domingo, R.Dominicana. – El accidente cerebrovascular (ACV) se ha convertido en una de las principales amenazas para la salud pública en República Dominicana, superando incluso al COVID-19 en número de muertes anuales, advirtió la Dra. Abilquis D. Escoto, directora del Centro Cardioneurovascular Cruz Jiminián.
Cada año, entre 7,000 y 12,000 dominicanos sufren un ACV, y más de 3,000 fallecen como consecuencia directa, lo que representa cerca del 8% del total de defunciones en el país, según datos del ministerio de Salud Pública. Lo alarmante, destaca la especialista, es que el ACV ya no afecta únicamente a adultos mayores: un número creciente de casos se está registrando en jóvenes de entre 35 y 55 años, sin diagnóstico previo de enfermedades cardiovasculares.

“Estamos frente a una emergencia de salud nacional que está pasando desapercibida. El ACV es una epidemia silenciosa, pero devastadora, que requiere una respuesta urgente y estructurada”, alertó la Dra. Escoto.
Una amenaza que no discrimina

El ACV, también conocido como derrame cerebral, se presenta de forma súbita y muchas veces sin síntomas previos. Puede dejar secuelas incapacitantes que afectan la movilidad, el habla o la independencia de quienes sobreviven. De hecho, 6 de cada 10 personas que logran superar un ACV quedan con discapacidades permanentes, lo que genera un fuerte impacto emocional y económico en sus familias.

Factores como la obesidad, el tabaquismo, el estrés, el sedentarismo, el consumo de sustancias y la mala alimentación se suman al riesgo, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas. La especialista hizo hincapié en que muchas veces los pacientes no presentan antecedentes de hipertensión, diabetes o colesterol alto antes de sufrir un evento cerebrovascular.
Más letal que el COVID-19
Durante el pico de la pandemia de COVID-19 en 2020, el país registró alrededor de 2,400 muertes por coronavirus. En contraste, el ACV cobra más de 3,000 vidas dominicanas cada año, sin el mismo nivel de atención mediática, campañas de prevención ni medidas de respuesta gubernamental.
“El país necesita reconocer el ACV como una emergencia continua, no como un evento aislado. Se trata de una amenaza letal que sigue creciendo y que, sin intervención oportuna, dejará una marca profunda en nuestra sociedad”, expresó Escoto.
Urge una respuesta nacional
La Dra. Escoto hizo un llamado a las autoridades de salud, instituciones médicas y a la ciudadanía en general a construir una respuesta integral. Entre las medidas prioritarias señaló:
• Capacitación continua del personal de salud en diagnóstico y tratamiento temprano del ACV.
• Activación del protocolo de “Código Ictus” para atención rápida en hospitales.
• Acceso inmediato a imágenes diagnósticas y medicación especializada.
• Campañas nacionales para educar sobre factores de riesgo y signos de alerta.
• Fortalecimiento de la atención primaria y las unidades de cuidados intensivos.
Reconocer los signos puede salvar vidas
Entre los síntomas que deben alertar a buscar ayuda médica inmediata se encuentran:
• Pérdida súbita del habla o dificultad para hablar.
• Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo.
• Desviación de la boca o asimetría facial repentina.
“La detección temprana y la atención dentro de la llamada ‘hora de oro’ marcan la diferencia entre la vida, la muerte o la discapacidad severa”, recalcó la especialista.
Llamado a la acción
La epidemia silenciosa del ACV requiere más que estadísticas: exige acción. Es momento de priorizar la prevención, la educación y la inversión en salud cerebral.
“Hablar de ACV es hablar de una urgencia nacional. Prevenir es salvar vidas. Actuar es proteger el futuro de miles de familias dominicanas”, concluyó la Dra. Escoto.
Sobre la Dra. Abilquis D. Escoto G.
La Dra. Abilquis D. Escoto es médico especialista en emergenciología, cuidados intensivos y gestión sanitaria, con más de 20 años de experiencia en el diseño e implementación de procesos clínicos complejos y liderazgo de equipos multidisciplinarios.
Actualmente se desempeña como Directora Médica y Gerente de Operaciones del Centro Cardiovascular Cruz Jiminián, desde donde lidera estrategias para garantizar atención integral a pacientes con patologías cardioneurovasculares.
Posee un máster en Cuidados Críticos Cardiovasculares por la Universidad Cardenal Herrera (España), cuenta con formación en Neurontensivo (Chile), y posee un Máster en Gerencia Moderna en Salud (UCSD). Es doctora en Medicina por la UNPHU, con residencia en Medicina de Emergencias y Desastres en el Hospital General Plaza de la Salud.
Sobre el Centro Cardiovascular Cruz Jiminián (HCJ)
El Centro Cardiovascular Cruz Jiminián (HCJ) es una institución médica de alta especialización en República Dominicana, reconocida por su tecnología de punta y enfoque humanizado en el tratamiento de enfermedades cardiacas y neurovasculares.
En mayo de 2024, el HCJ inauguró su moderna Unidad de Cateterismo, Arritmia y Marcapasos (UCAMCJ), operativa 24/7, equipada para atender emergencias cardiovasculares, realizar implantes de marcapasos y tratar arritmias complejas.


































