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Los PFAS tienen los días contados en sanidad: profesionales piden su retirada a la UE

Profesionales sanitarios y la industria coinciden en la necesidad de proteger el medioambiente, la salud humana y pública, para lo que es importante eliminar PFAS de forma gradual con el paciente en el centro

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) tienen los días contados en la Unión Europea, no solo en sectores como el industrial, el alimentario o el textil, sino también en el sanitario. Estos “químicos eternos” tienen un importante impacto en el medioambiente y la salud. Como señalan más de 150 profesionales sanitarios en una misiva enviada a la Comisión Europea, “la única forma eficaz de proteger a los ciudadanos de la UE de la exposición a PFAS es detener por completo su uso”.

Los PFAS están presentes en todos los ámbitos de la vida. Son un conjunto de más de 10.000 sustancias químicas sintéticas que presentan una elevada estabilidad ante altas temperaturas, repelen el agua y las grasas y son surfactantes. Estas características las han llevado a ser utilizadas en diversos sectores como el textil, el aeroespacial, la construcción, el procesamiento de alimentos y en productos de limpieza. No obstante, pese a su utilidad, tienen un impacto directo en la salud.

Como recoge la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA por sus siglas en inglés), los PFAS contaminan las aguas subterráneas, superficiales y el suelo, y los humanos y animales los ingerimos. Nuestros cuerpos los absorben y acumulan provocando mayores niveles de colesterol, bajo peso al nacer, efectos en el sistema inmunitario, desarrollo de tumores como cáncer de testículos, de riñones, y perturbación de la hormona tiroidea. Ante ello, la ECHA propuso prohibir estos químicos eternos en Europa hace un año y la Unión Europea ya trabaja para su eliminación en todos los sectores, incluido el sanitario.

Distintos estudios han detectado PFAs en muestras de sangre de europeos de distintos países

En el sector sanitario los PFAS están presentes en catéteres, equipos de protección individual e inhaladores, por lo que también se trabajará su eliminación, de forma gradual. Profesionales sanitarios y el sector industrial apoyan este paso, siempre y cuando se proteja al paciente, ya que, como señala la citada misiva, es necesario para proteger la salud de las personas: distintos estudios han detectado PFAs en muestras de sangre de europeos de distintos países.

Una retirada gradual
La meta es clara: reducir la presencia de PFAS en todos los segmentos de la sociedad. En este camino, para 2050 se ha de alcanzar la eliminación total de los gases fluorados (HFC) en la Unión Europea (UE), tal y como recoge el Reglamento (UE) 2024/573 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 7 de febrero de 2024. Estos elementos, que forman parte del grupo de los PFAS y están presentes en anestesias e inhaladores, han de reducirse en dos tercios para 2030 con respecto a las cifras de 2010. Entre 1990 y 2014, las emisiones de gases fluorados en la UE aumentaron en torno a un 70 % en general y representaron aproximadamente el 3 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la Agencia Europea de Medioambiente.

A esto se suma la eliminación en general del resto de PFAS a propuesta de la ECHA que en agosto de 2025 anunció su propuesta actualizada para restringir las PFAS en virtud del anexo XVII del Reglamento (CE) n.º 1907/2006, Restricción, evaluación, autorización y limitación de sustancias químicas. Una eliminación que en algunos sectores se tendrá que realizar en 18 meses pero en otros, como el sanitario, se alargaría 13,5 años y que, comenzando en la década de 2030, permite encontrar alternativas sanitarias a estos productos durante un tiempo estimado de 20 años.

Aunque la industria farmacéutica apoya estas medidas, sigue mostrando su preocupación sobre “las repercusiones socioeconómicas y en la salud pública y animal” de excluir los medicamentos de la evaluación individual por temor a que se “obstaculice el acceso a los medicamentos para pacientes humanos y animales”. Sin embargo, en este proceso de restricción de los PFAS se están desarrollando importantes alternativas para seguir garantizando la atención a los pacientes.

“Hay tiempo suficiente para garantizar la seguridad del paciente y la continuidad de la atención mientras se desarrollan, prueban y aprueban aún más alternativas”

Actualmente, ya existen inhaladores con nuevos propelentes libres de químicos eternos y con un 90 % menos de emisiones de CO2 o de polvo seco, en contraposición con los inhaladores de dosis medida que contienen propelentes con gases fluorados, y la anestesia intravenosa en lugar de gases anestésicos. “Utilizar dispositivos médicos que contienen PFAS para tratar a los pacientes es una medida miope, ya que estamos creando más pacientes en el futuro debido a los efectos tóxicos. Además, las próximas generaciones pagarán las consecuencias con su salud”, señala el Dr. Gavin ten Tusscher, pediatra del Hospital Infantil De Kinderpoli NH de los Países Bajos y uno de los 154 firmantes de la carta.

En este sentido, estos profesionales sanitarios de una docena de países europeos inciden en que «no hay que usar la atención médica como excusa para el uso continuado de PFAS”. De hecho, según la encuesta publicada en la European Respiratory Journal, un 60% de los pacientes que usan un inhalador presurizado cambiaría por otro dispositivo por razones ambientales, así como por razones clínicas. En las dos décadas siguientes a su eliminación, indican los profesionales sanitarios, “hay tiempo suficiente para garantizar la seguridad del paciente y la continuidad de la atención mientras se desarrollan, prueban y aprueban aún más alternativas”.

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