El éxito y la popularidad de los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) para el tratamiento de pacientes con diabetes y obesidad han suscitado gran interés por otros posibles efectos del tratamiento, entre ellos si su uso tiene alguna relación con la aparición de cáncer.
Los resultados de los estudios realizados hasta la fecha han sido contradictorios. Los resultados de una nueva revisión sistemática y metanálisis de 48 ensayos en los que participaron 94.245 personas ofrecen cierta tranquilidad en relación con el riesgo de cáncer y estos fármacos, pero indican que aún no hay una conclusión definitiva.
El análisis mostró «poco o ningún efecto del agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón sobre el riesgo de cánceres relacionados con la obesidad», informaron el Dr. Albert Ko, de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores.
Los resultados se publicaron en versión electrónica en Annals of Internal Medicine.
¿Qué se sabe sobre la asociación entre los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón y el cáncer?
Una emulación de ensayo objetivo utilizando una base de datos con registros de más de 86.600 adultos tratados y controles emparejados mostró menor incidencia acumulada de cáncer en los usuarios del agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón frente a los no usuarios durante el seguimiento (13,6 frente a 16,4 incidentes por cada 1.000 años-persona, respectivamente; hazard ratio [HR]: 0,83).[2]
En ese estudio, publicado en agosto en JAMA Oncology, los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón se asociaron con riesgo significativamente menor de cáncer de endometrio, cáncer de ovario y meningioma (HR: 0,75, 0,53 y 0,69, respectivamente) y con tendencias a menor riesgo de cáncer de páncreas, vejiga y mama. Sin embargo, también se observó tendencia al aumento del riesgo de cáncer de riñón entre los usuarios de agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón frente a los no usuarios (HR: 1,38), informó Medscape Noticias Médicas.
En un estudio presentado en septiembre en el Congreso Anual de la American Thyroid Association (ATA) de 2025 en Scottsdale, Estados Unidos, no se encontró ninguna asociación entre el tratamiento con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón y el riesgo de recidiva o progresión del cáncer de tiroides diferenciado. El grupo de investigación destacó los hallazgos en un contexto de datos contradictorios, señalando que los trabajos anteriores relacionadas con los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón y el cáncer de tiroides se centraban principalmente en la posibilidad de desencadenar un nuevo cáncer.
Como se informó en ese momento, los hallazgos han variado desde «un metanálisis reciente que muestra un odds ratio (OR) de 1,55 para el aumento del riesgo de cáncer de tiroides hasta otro estudio que plantea la posibilidad de reducir la incidencia del cáncer con los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón y otro estudio más que muestra aumento del riesgo, pero solo durante el primer año».[3,4,5]
Raphael Cuomo, Ph. D., de la University of California, San Diego (UCSD), Estados Unidos, ha descubierto recientemente fuerte asociación entre el uso de agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón y la reducción del riesgo de mortalidad por cáncer de colon. En un estudio publicado en línea el 11 de noviembre de 2025 en Cancer Investigation, la tasa de mortalidad a cinco años en 6.800 pacientes con cáncer de colon fue de 15,5 % frente a 37,1 % en los pacientes tratados con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón frente a los no tratados.[6]
«En conjunto, el mensaje del estudio sobre el cáncer de colon realizado en la University of California, San Diego y el nuevo metanálisis es que estos fármacos no parecen aumentar significativamente el riesgo de cáncer y en algunos casos pueden estar relacionados con mayor sobrevida una vez que el cáncer está presente», afirmó Cuomo, profesor adjunto asociado de la institución y miembro del Moores Cancer Center, de la misma, en una entrevista.
«Se necesita más trabajo para llegar a una conclusión definitiva», añadió, señalando que «actualmente en este campo se considera que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón son principalmente fármacos cardiometabólicos con perfil de efectos adversos oncológicos tranquilizador y una ventaja plausible, aunque aún sin confirmar, para algunos resultados oncológicos».
¿Qué reveló el nuevo estudio?
El Dr. Ko y sus colaboradores revisaron 48 ensayos en los que participaron 94.245 personas y descubrieron, con certeza moderada, que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón parecen tener poco o ningún efecto sobre el riesgo de cáncer de tiroides (OR: 1,37), cáncer de páncreas (OR: 0,84), cáncer de mama (OR: 0,95) o cáncer de riñón (OR: 1,12).
El grupo de investigación también descubrió, con baja certeza, que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón pueden tener poco o ningún efecto sobre el cáncer colorrectal, esofágico, hepático, de vesícula biliar, de ovario o de endometrio y sobre el mieloma múltiple y el meningioma, mientras que el efecto de los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón sobre el cáncer gástrico es «muy incierto».
No se observaron diferencias significativas en función del agente específico utilizado o clase de fármaco, duración del seguimiento, población de pacientes, perfil de pérdida de peso, dosis y duración de la acción, señalaron.
Aunque limitados por el breve seguimiento y el hecho de que los ensayos incluidos en la revisión no se diseñaron para evaluar los resultados del cáncer, los hallazgos indican que el tratamiento con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón tiene poco o ningún efecto sobre el riesgo de cánceres relacionados con la obesidad, concluyeron los investigadores. Sin embargo, señalaron que se necesitan estudios a más largo plazo para confirmar los hallazgos.
¿Tienen las conclusiones implicaciones para la investigación y la práctica?
El Dr. Ko y sus colaboradores concluyeron que «la evidencia procedente de los ensayos controlados aleatorizados no indica aumento del riesgo de cánceres específicos de cada localización con los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón o los agonistas duales, incluidos los cánceres de tiroides, páncreas y otros relacionados con la obesidad. Sin embargo, para muchos cánceres específicos de cada localización, la certeza de la evidencia era baja o muy baja, debido en gran medida a la escasez de eventos y al breve seguimiento, lo que limitaba nuestra capacidad para detectar resultados de larga latencia».
«Estos hallazgos ofrecen información importante sobre la seguridad de los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón, pero ponen de relieve la necesidad de realizar estudios a más largo plazo con criterios de valoración específicos del cáncer para aclarar los posibles riesgos o efectos protectores», destacaron.
Cuomo afirmó que los hallazgos hasta la fecha son «tranquilizadores para médicos y pacientes que necesitan estos fármacos para diabetes, obesidad o reducción del riesgo cardiovascular».
«Los estudios observacionales, incluido el nuestro, que apuntan a mejora de la sobrevida en pacientes con cáncer de colon establecido y obesidad grave son alentadores, pero aún no justifican la prescripción de estos fármacos como tratamiento anticancerígeno», afirmó. «En la práctica recomendaría los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón cuando los pacientes cumplan las indicaciones metabólicas estándar, incluidos aquellos con antecedentes de cáncer o alto riesgo de padecerlo».
«Lo que este nuevo metanálisis hace muy bien es reducir los temores de que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón puedan estar asociados con el desarrollo de cáncer. Si lo combinamos con nuestro estudio publicado anteriormente, que muestra los beneficios en cuanto a la sobrevida tras el cáncer para las personas con índice de masa corporal elevado que recibieron agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón, vemos los posibles beneficios anticancerígenos de la mejora de la salud metabólica «.
El siguiente paso debería ser un «programa de investigación coordinada» para proporcionar datos sobre los riesgos y beneficios que ayuden a oncólogos y pacientes a tomar decisiones terapéuticas basadas en la evidencia, afirmó Cuomo, quien destacó la necesidad de realizar ensayos aleatorizados con criterios de valoración oncológicos, más análisis observacionales y estudios mecanicistas.
La inmunóloga especializada en cáncer, Erika J. Crosby, Ph. D., contribuye a la consecución de ese objetivo.
«Los fármacos que realmente han tenido impacto en la pérdida de peso solo llevan pocos años en el mercado y se utilizan ampliamente desde hace poco tiempo. En el caso del cáncer, ese tiempo no es suficiente para saber realmente cuál será su impacto», comentó en una entrevista. «El número de casos es muy bajo en este lapso de tiempo. Los estudios que realmente abordarán la cuestión del riesgo se publicarán dentro de 10 o 15 años».
El laboratorio de Crosby en el Duke Cancer Institute, en Durham, Estados Unidos, recopila datos para ayudar a responder esa pregunta.
«Desde el punto de vista mecánico no comprendemos muy bien qué elementos de la disfunción o el riesgo se revierten con la pérdida de peso», afirmó Crosby, profesora adjunta de Cirugía e Inmunobiología Integrativa en la Duke University Medical School, en Durham, Estados Unidos. «Algunas cuestiones, como el riesgo cardiovascular, parecen disminuir drásticamente incluso con una pequeña pérdida de peso, pero otras, como la disfunción del sistema inmunitario y la inflamación crónica, pueden no volver a los niveles iniciales tan rápidamente o incluso no volver en absoluto, después de la pérdida de peso. Esta es una de las formas en las que esperamos aprovechar los modelos preclínicos para medir estos aspectos directamente».
El Dr. Ko informó de sus relaciones como consultor y de otro tipo con múltiples empresas farmacéuticas, así como del apoyo del ministerio de Salud de Brasil, la Organización Mundial de la Salud y los Institutos Nacionales de Salud con fines educativos, de investigación y de formación. Cuomo y Crosby han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Nota del editor: Este contenido se tradujo de la edición en inglés de Medscape.
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