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Hospital Padre Billini: Premiado por el SNS pero sin área de Emergencia funcional

En 2018, la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) inició los trabajos de recons­trucción del hospital pero no concluyeron durante el go­bierno del presidente Danilo Medina. (Foto: Fuente Externa).

Obra de ampliación lleva más de tres años paralizada por falta de fondos gubernamentales

Santo Domingo. El emblemático Hospital Padre Billini, reconocido recientemente por el Sistema Nacional de Salud (SNS) como el tercer mejor hospital provincial del país, enfrenta una paradójica situación: mientras recibe reconocimientos por su desempeño, su área de emergencias permanece en condiciones precarias debido a una obra de ampliación que lleva más de tres años paralizada.

La situación se ha vuelto crítica para los residentes de la Ciudad Colonial y zonas aledañas, quienes denuncian que la falta de un área de emergencias adecuada pone en riesgo vidas humanas diariamente.

Pacientes atendidos en pasillos

Durante un recorrido realizado por medios locales, se pudo constatar la precaria situación del hospital. Una ambulancia que llegó al lugar tuvo que estacionar frente al edificio en la calle Santomé, y el paciente trasladado en camilla fue atendido en la sala de espera debido a la falta de espacio en el área de emergencias.

“¿Cómo tú creas espacio físico? Hay médicos, pero dime, ¿qué hacen ellos? ¿Se ponen la gente en la cabeza?”, expresó con indignación Ruth Gesualdo, vecina de la zona que ha mantenido activa la denuncia sobre esta situación desde hace más de 4 años.

Gesualdo recordó un episodio dramático ocurrido durante una fiesta de Halloween en la Zona Colonial, donde un joven resultó herido en medio de un disturbio. Ante la imposibilidad de utilizar un quirófano por la falta de uno en el área de emergencias, el paciente tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en la misma sala de espera del hospital.

Contratistas denuncian abandono gubernamental

Los contratistas a cargo de la obra, que prefirieron mantener el anonimato, revelaron que el principal obstáculo para la culminación del proyecto es la falta de pagos por parte del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones.

“Nosotros tenemos seis años aquí. Esto es pérdida. Pagando mantenimiento, servicio y personal tanto tiempo. Una obra que estaba para entregarse en menos de tres años y ya tenemos seis aquí”, expresó uno de los contratistas consultados.

Un hombre hablando en una mesa redonda con otros asistentes, en un evento relacionado con la salud pública.
Mario Lama junto al ministro de la Vivienda y Edificaciones, Carlos Bonilla mientras prometían la entrega total del hospital. (Fotos: Fuente Externa).

Según explicaron, la obra está prácticamente lista y podría finalizarse en un plazo de cuatro a cinco meses si el gobierno completara los pagos necesarios para adquirir los materiales restantes. Incluso revelaron que el ingeniero encargado ha tenido que usar recursos propios para solventar algunas necesidades de la construcción.

“Si los recursos caen yo te pongo cuatro o cinco meses, y prácticamente estoy exagerando”, afirmó el contratista.

Una paradoja hospitalaria

La situación del hospital Padre Billini representa una paradoja del sistema de salud dominicano. El 5 de septiembre de 2024, el SNS reconoció al hospital en el renglón “Mejor Desempeño Hospitalario Provincial”, ocupando el tercer lugar a nivel nacional, solo detrás del Hospital Provincial General Santiago Rodríguez y del Hospital Elio Fiallo de Pedernales.

Este reconocimiento contrasta dramáticamente con las condiciones en que opera actualmente su área de emergencias, donde el personal médico debe realizar su trabajo en espacios inadecuados y con limitaciones que comprometen la calidad de la atención.

Promesas incumplidas

Para el 5 de septiembre de 2024, el ministerio de Vivienda y Edificaciones tenía previsto concluir la obra de ampliación de la emergencia para el último trimestre de ese año, de acuerdo a publicaciones de entonces. Sin embargo, esa fecha ya pasó y la obra continúa paralizada.

Ruth Gesualdo insiste en que no se trata de un lujo sino de una necesidad vital: “No es por molestar. No es un lujo. Nosotros lo que queremos es que termine una emergencia que puede servir para un residente, un comerciante o un turista”.

La situación del Padre Billini evidencia las contradicciones de un sistema de salud que puede reconocer la excelencia de sus profesionales mientras mantiene abandonadas las infraestructuras básicas necesarias para salvar vidas.

“La vida no se recupera”, advierte Gesualdo, resumiendo la urgencia de una situación que no puede esperar más promesas gubernamentales.

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